EL HOSPITAL JUAN PABLO II MARCÓ UN HITO CON UNA PRÁCTICA PEDIÁTRICA DE ALTA COMPLEJIDAD

El Hospital Juan Pablo II dio un paso importante en la atención pediátrica de alta complejidad al realizar, por primera vez en el Nordeste, una plasmaféresis en una paciente menor de edad. La intervención se llevó adelante con éxito en una niña de 12 años que atraviesa un cuadro severo de vasculitis con compromiso renal y pulmonar.

Hasta ahora, este tipo de procedimiento en pacientes pediátricos no se había realizado en la región, ni en el sistema público ni en el privado. Los casos que requerían esta práctica debían ser derivados a centros de referencia nacional, como el Hospital Garrahan o el Hospital Gutiérrez, en Buenos Aires.

La intervención fue posible gracias al equipo de hemofiltración con el que cuenta actualmente el hospital. Para las autoridades sanitarias, la incorporación de esta tecnología representa un avance significativo para la atención de niños que necesitan tratamientos especializados sin tener que abandonar la provincia.

El ministro de Salud Pública, Emilio Lanari Zubiaur, destacó justamente este aspecto y valoró el trabajo realizado por los profesionales que participaron del procedimiento. La posibilidad de resolver una práctica de semejante complejidad dentro de un hospital público pediátrico representa, según remarcaron desde el área sanitaria, un nuevo paso para fortalecer la atención especializada en la provincia.

QUÉ ES LA PLASMAFÉRESIS

La plasmaféresis es una técnica que permite extraer la sangre del paciente y separar el plasma, que es su parte líquida, de las células sanguíneas mediante un equipamiento específico.

Una vez separado, el plasma afectado es reemplazado por un líquido de sustitución o por plasma sano. Luego, las células sanguíneas son devueltas al organismo.

En el caso atendido en el Juan Pablo II, la paciente tiene 12 años y presenta una vasculitis asociada a anticuerpos ANCA, con un cuadro de alta severidad y compromiso de órganos vitales.

La enfermedad provoca una inflamación de las paredes de los vasos sanguíneos —arterias, venas y capilares— que puede reducir o directamente bloquear el flujo de sangre. Cuando el compromiso alcanza órganos como los riñones y los pulmones, la situación puede volverse especialmente grave.

UN TRATAMIENTO QUE EVITÓ UNA DERIVACIÓN DE URGENCIA

Hasta la disponibilidad de esta tecnología, los pacientes pediátricos de la región que necesitaban una plasmaféresis debían ser trasladados de urgencia a Buenos Aires para recibir atención en centros especializados.

La realización de este procedimiento en el Hospital Juan Pablo II cambia ese escenario. La provincia ahora cuenta con la posibilidad de ofrecer una terapia de altísima complejidad a pacientes pediátricos sin necesidad de trasladarlos a cientos de kilómetros de distancia.

El procedimiento estuvo a cargo de un equipo multidisciplinario integrado por el doctor Alberto Gómez, jefe del Servicio de Terapia Intensiva; la doctora Bibiana Rigonatto y la doctora Blanca Alarcón, responsables de la atención de la paciente; y el doctor Juan Carlos Balbi, jefe del Servicio de Hemoterapia.

También participaron las autoridades del hospital y del Ministerio de Salud Pública, encabezado por Emilio Lanari Zubiaur, junto con la subsecretaria de Salud de la Mujer, Niñez y Adolescencia, Adela Saade.

La intervención representa así un antecedente para la atención pediátrica del Nordeste y refuerza el perfil del Hospital Juan Pablo II como uno de los establecimientos públicos con capacidad para resolver tratamientos de alta complejidad dentro de la provincia.