NUEVE DE CADA DIEZ FAMILIAS TUVO QUE ENDEUDARSE PARA PODER COMPRAR ALIMENTOS

Un informe del Instituto de Estadísticas y Tendencias Sociales y Económicas (IETSE) reveló que el 88,5% de los hogares argentinos recurrió durante octubre de 2026 a tarjetas de crédito, compras fiadas o préstamos para cubrir los gastos de supermercado. El organismo advirtió que el endeudamiento familiar y la pérdida del poder adquisitivo complican cada vez más la economía doméstica.

La situación económica de los hogares argentinos continúa mostrando señales de preocupación. Según el último Informe de Coyuntura Económica y Social del IETSE, presentado el 1 de noviembre en Córdoba, casi nueve de cada diez familias necesitaron recurrir a algún mecanismo de financiamiento para poder comprar alimentos.

En diálogo con Canal 5TV, el presidente del organismo, Germán Romero, explicó que los ingresos no consiguen acompañar el incremento de los precios y que muchas familias ya dependen del crédito o del fiado para cubrir necesidades básicas.

Los números del relevamiento muestran que el 88,5% de los hogares financió sus compras de alimentos durante octubre. De ese total, el 38,2% recurrió al fiado en comercios, el 36,3% utilizó tarjetas de crédito y el 14% pidió dinero prestado. Apenas el 9,5% pudo realizar sus compras sin necesidad de acudir a estas alternativas.

“9 de cada 10 familias en octubre tuvieron que financiar alimentos, un 36% lo hizo con tarjeta de crédito, 38% con el fiado”, explicó Romero.

LA INFLACIÓN Y EL COSTO DE LOS ALIMENTOS

El informe también detalló que la inflación de octubre fue del 1,83%, con una acumulación del 26,3% en lo que va de 2026 y una variación interanual del 32,2%.

Si bien el indicador mensual se mantuvo por debajo del 2%, Romero consideró que el nivel sigue siendo elevado frente a los ingresos de los trabajadores, que no consiguen recuperar el terreno perdido frente a los aumentos.

En cuanto al costo de vida, la Canasta Básica Total para una familia de cuatro integrantes alcanzó los $2.114.505 en octubre, sin incluir el alquiler de una vivienda.

Por su parte, la Canasta Básica Alimentaria, que establece el ingreso mínimo necesario para no caer en la indigencia, se ubicó aproximadamente en $1.152.000.

El titular del IETSE también advirtió que la caída en el uso de tarjetas de crédito no debe interpretarse como una señal de recuperación económica.

Según explicó, muchas familias dejaron de utilizarlas porque ya no pueden afrontar los resúmenes mensuales y tienen dificultades para mantener habilitados sus plásticos.

“La disminución del uso de tarjeta de crédito no fue por una mejora de la economía doméstica, sino por colapso justamente de las tarjetas de crédito familiares”, sostuvo.

A esto se suma la complicada situación de los comercios que venden fiado. De acuerdo con los datos mencionados durante la entrevista, esta modalidad registra una morosidad del 28,5% y un nivel de incobrabilidad del 19%.

“Hoy la alimentación familiar en la mayoría de las familias argentinas se sostiene en base al financiamiento por estas dos vías naturales, tarjeta de crédito y fiado, ambas han colapsado”, advirtió Romero.

EL 92% DE LOS HOGARES TIENE ALGÚN TIPO DE DEUDA

Otro aspecto que preocupa es el nivel de endeudamiento de las familias. Según el relevamiento, el 92% de los hogares argentinos mantiene algún tipo de deuda, mientras que el 44% destina más de la mitad de sus ingresos a cumplir con sus compromisos financieros.

El estudio contempla tanto las obligaciones bancarias como aquellas que quedan fuera del circuito financiero formal. Entre ellas aparecen alquileres, compras fiadas, cuotas de colegios privados, obras sociales, préstamos familiares y créditos otorgados por prestamistas particulares.

“El 49,7% de las deudas pasan por afuera del sistema”, precisó Romero.

Esto significa que una parte importante de las obligaciones económicas de las familias no queda reflejada en las estadísticas tradicionales del sistema financiero.

El economista explicó que esta situación reduce considerablemente el dinero disponible para cubrir los gastos cotidianos. Incluso cuando una familia consigue ingresos superiores al valor de la canasta básica, el pago de las deudas puede dejarla con recursos insuficientes para alimentarse y afrontar otras necesidades.

El informe también reveló que el 58% de las familias no pudo cubrir satisfactoriamente sus necesidades alimentarias.

PREOCUPACIÓN POR LA ALIMENTACIÓN DE NIÑOS Y ADOLESCENTES

Uno de los indicadores más delicados está relacionado con los hogares donde viven menores de edad.

De acuerdo con el relevamiento, el 29,3% de las familias con niños, niñas y adolescentes atravesó situaciones en las que alguno de ellos tuvo que reducir la cantidad de alimentos por falta de recursos económicos.

El dato refleja cómo las dificultades para llegar a fin de mes también repercuten directamente en la alimentación de los más jóvenes.

MENOS CONSUMO Y CIERRE DE COMERCIOS

La pérdida del poder adquisitivo también tiene consecuencias sobre la actividad comercial.

El informe del IETSE señaló que las ventas minoristas de alimentos acumulan once meses consecutivos de caída interanual. Durante octubre, la contracción fue del 8,7% en comparación con el mismo mes de 2025.

Además, el relevamiento identificó 263 comercios que cerraron sus puertas durante septiembre y octubre en los principales conglomerados urbanos y corredores turísticos de Córdoba.

Romero explicó que los pequeños y medianos establecimientos dependen directamente de la capacidad de consumo de las familias y que la caída de las ventas termina repercutiendo en toda la actividad.

“El comercio de proximidad está pegado a lo que le ocurre a la familia, es decir, la familia no consume, lamentablemente el comercio no vende”, señaló.

Por último, también advirtió sobre las dificultades que atraviesa la industria argentina, que, según indicó, trabaja con una capacidad ociosa superior al 50%.

Los datos del relevamiento muestran un escenario en el que el endeudamiento se convirtió en una herramienta habitual para sostener los gastos básicos, mientras el consumo continúa retrocediendo y cada vez más familias encuentran dificultades para garantizar su alimentación.