Las enfermedades no transmisibles (ENT) siguen teniendo un fuerte impacto en la salud de la población argentina. De acuerdo con un informe del Ministerio de Salud de la Nación, estas patologías fueron responsables del 69,1% de los fallecimientos registrados en el país durante 2024, sobre un total de 376.405 muertes.
El dato forma parte del Boletín de Mortalidad por Enfermedades No Transmisibles, un documento que estudia cómo evolucionan estas enfermedades y aporta información para orientar las políticas sanitarias y definir la distribución de los recursos destinados a la salud.
Entre las principales causas se encuentran las enfermedades cardiovasculares, el cáncer, las afecciones renales, la diabetes y las enfermedades respiratorias crónicas. El relevamiento también advierte que la mortalidad aumenta con la edad y alcanza sus niveles más altos entre las personas de 75 años o más.
Además, las ENT estuvieron vinculadas al 61,5% de los Años Potenciales de Vida Perdidos (APVP) antes de los 75 años. Este indicador permite dimensionar el impacto de las muertes prematuras. Otro de los datos destacados es que, en todos los grupos etarios, las tasas de mortalidad fueron superiores en los varones respecto de las mujeres.
Las enfermedades cardiovasculares, al frente de las estadísticas
Dentro del conjunto de enfermedades no transmisibles, las afecciones cardiovasculares ocuparon el primer lugar durante 2024 y representaron el 40,4% de las muertes asociadas a estas patologías.
El cáncer se ubicó en segundo término, con el 23% de los fallecimientos por ENT. Luego aparecieron la enfermedad renal, con el 3,7%; la diabetes, con el 3,4%; y las enfermedades respiratorias crónicas, con el 2,4%.
Al analizar en detalle las causas cardiovasculares, el informe identificó a la insuficiencia cardíaca como la principal responsable, con el 25,1% de las muertes por enfermedades cardiovasculares. Le siguieron las enfermedades isquémicas, con el 21,7%; las cerebrovasculares, con el 16,9%; y las hipertensivas, con el 7%.
Las cifras también mostraron diferencias entre varones y mujeres. En la población masculina, las enfermedades isquémicas fueron la principal causa de muerte cardiovascular y concentraron el 25,2% de los casos. La insuficiencia cardíaca quedó en segundo lugar, con el 22,8%.
En las mujeres, el orden fue diferente: la insuficiencia cardíaca encabezó las estadísticas, con el 27,5%, mientras que las enfermedades isquémicas representaron el 18,3%.
Diferencias en la mortalidad entre las provincias
El impacto de estas enfermedades no fue igual en todo el territorio nacional. Según el relevamiento, la Tasa de Mortalidad Ajustada por Edad (TAMPE) por enfermedades no transmisibles llegó a 418,2 fallecimientos cada 100.000 habitantes en el promedio del país durante 2024.
Misiones registró la tasa más elevada, con 603,2 muertes cada 100.000 habitantes. También se ubicaron por encima del promedio nacional Chaco, con 489,2; San Luis, con 475,1; y Formosa, con 465,7.
En el otro extremo, Jujuy presentó la tasa más baja, con 305,5 fallecimientos cada 100.000 habitantes. Le siguieron la Ciudad Autónoma de Buenos Aires (CABA), con 315,7, y Chubut, con 348.
Estas diferencias reflejan que la mortalidad asociada a las ENT presenta variaciones importantes entre las jurisdicciones, un aspecto que el Ministerio de Salud considera relevante al momento de diseñar y fortalecer las estrategias sanitarias.
Una tendencia descendente que se mantiene desde hace más de dos décadas
El seguimiento de la mortalidad por estas patologías en Argentina se realiza desde 1997, año en que comenzó a utilizarse la décima revisión de la Clasificación Internacional de Enfermedades (CIE-10).
Desde entonces, las enfermedades no transmisibles se mantuvieron como la principal causa de muerte en el país, salvo durante los años de la pandemia de COVID-19. En ese período, el peso relativo de estas patologías disminuyó frente a los fallecimientos provocados por el SARS-CoV-2.
Pese a la magnitud del problema, el informe destaca una evolución favorable: la mortalidad por ENT registra una tendencia descendente desde hace más de 20 años.
El Porcentaje Estimado de Cambio Anual (PECA) mostró una reducción promedio del 1,2% anual en la población general. Al diferenciar por sexo, la disminución fue del 1,4% anual en los varones y del 1% en las mujeres.
Prevención, diagnóstico temprano y acceso al tratamiento
Para sostener esta tendencia y reducir las muertes prematuras, el Ministerio de Salud remarcó la importancia de combinar distintas medidas: prevención, detección temprana, diagnóstico oportuno y control de los factores de riesgo. Entre estos últimos se encuentra la hipertensión arterial, asociada a un mayor riesgo de complicaciones cardiovasculares.
En ese contexto, el Gobierno puso en marcha el Programa Nacional para el Diagnóstico y Tratamiento del Accidente Cerebrovascular (PRONAC-ACV), destinado a coordinar la atención de los pacientes y reducir los tiempos de diagnóstico, derivación y tratamiento.
También se avanzó en el fortalecimiento de la atención de la enfermedad renal crónica avanzada. Para ello, el INCUCAI, el Hospital Nacional Posadas y el Hospital de Alta Complejidad del Bicentenario de Esteban Echeverría firmaron acuerdos orientados a mejorar la detección temprana, el seguimiento y el cuidado integral de las personas afectadas.
Desde la cartera sanitaria nacional señalaron que continuarán reforzando las políticas de prevención, diagnóstico y tratamiento, con el objetivo de disminuir las muertes prematuras vinculadas a estas enfermedades y reducir las diferencias de mortalidad que existen entre las distintas provincias.
Los datos de 2024 vuelven a poner en evidencia el peso de las enfermedades no transmisibles en la salud pública argentina. Aunque los indicadores muestran una reducción sostenida de la mortalidad, su incidencia sigue siendo elevada y plantea el desafío de ampliar las acciones preventivas y mejorar el acceso oportuno a la atención en todo el país.





