La prevención del suicidio y de los consumos problemáticos empieza muchas veces en situaciones simples y cotidianas. Una conversación, un mensaje, una pregunta a tiempo o simplemente estar cerca de alguien que atraviesa un momento difícil pueden convertirse en un primer paso para pedir ayuda.
Con esa mirada, la directora de Prevención de Adicciones, licenciada Vanesa Morales, y la directora del Dispositivo Territorial Comunitario (DTC) de Goya, Karina Ramírez, presentaron la campaña provincial “¿Y vos, sabes cuántas vidas salvaste?”. Lo hicieron durante su participación en el espacio radial institucional que se emite por Radio Ciudad 88.3.
La propuesta se desarrolla durante el mes de concientización sobre la prevención del suicidio y pone especial atención en una problemática que afecta principalmente a los jóvenes. En Goya, la campaña se implementa junto al Instituto Correntino de Asistencia y Prevención de los Consumos Problemáticos (ICAP), con un fuerte trabajo en territorio.
Durante la entrevista, Ramírez explicó que acompañar a una persona que está atravesando una situación de sufrimiento no significa ocupar el lugar de un terapeuta. Muchas veces alcanza con escuchar, evitar los juicios, acercarse o enviar un mensaje a quien pueda estar atravesando un momento de soledad.
Las profesionales también señalaron que existe una relación frecuente entre los consumos problemáticos y las situaciones de riesgo vinculadas al suicidio. En determinados casos, el consumo de sustancias aparece como una forma de intentar sobrellevar el sufrimiento emocional, pero puede terminar profundizando el aislamiento, la pérdida de control y la disminución de la empatía.
Frente a esta realidad, la campaña propone cuatro acciones concretas que pueden ser llevadas adelante desde la comunidad: preguntar sin juzgar, escuchar, acompañar y conectar a la persona con las redes de asistencia disponibles.
En ese trabajo ocupa un lugar central el Dispositivo Territorial Comunitario, ubicado en San Juan 1526. El DTC funciona como un espacio abierto de abordaje multicausal y cuenta con un equipo integrado por psicólogos, psicopedagogos y trabajadores sociales, además de talleres grupales.
El trabajo no se limita a la atención dentro del dispositivo. Parte de la tarea se desarrolla directamente en los barrios y en las instituciones educativas. En las escuelas se realizan talleres destinados a trabajar sobre mitos relacionados con el suicidio y a reconocer posibles señales de alerta, entre ellas el aislamiento, la sensación de ser una carga, el abandono de actividades habituales o el consumo en soledad.
A este trabajo también se suma la participación de estudiantes de las carreras de Trabajo Social, Agentes Sanitarios y Psicología, quienes realizan sus residencias y prácticas territoriales dentro del DTC.
Dentro de las próximas actividades, Morales y Ramírez confirmaron que el equipo interdisciplinario estará presente durante los festejos de la Estudiantina de Goya los días 18, 19 y 20 de septiembre. Allí se desarrollarán juegos y distintas dinámicas reflexivas, buscando generar un contacto directo con los jóvenes y abrir espacios de diálogo.
Además, anunciaron una jornada de prevención abierta a toda la comunidad para el miércoles 23 de septiembre, a las 14:30 horas, en la capilla La Merced del barrio Sarmiento.
Durante la charla también hubo un llamado a dejar de lado los prejuicios y la estigmatización que todavía rodean a los consumos problemáticos. Las profesionales remarcaron que pedir ayuda no debe ser entendido como una muestra de debilidad, sino como una forma de cuidado.
En ese sentido, recordaron las distintas alternativas disponibles para quienes necesitan acompañamiento: la Dirección de Salud Mental de Goya, que brinda atención de 7 a 19 horas; la Dirección de Prevención de Adicciones; el servicio 107 del Hospital; la Policía, a través del 911; la línea de los Ángeles del Puente; la Pastoral de la Escucha; y los grupos de ayuda mutua como Alcohólicos Anónimos y Narcóticos Anónimos.
La prevención, plantearon, también se construye en los vínculos de todos los días. A veces no hace falta tener las palabras exactas ni saber cómo resolver el problema de otra persona. Estar, escuchar y ayudar a conectar con quienes pueden brindar asistencia puede marcar una diferencia.
“Una conversación sencilla, como ‘te veo, te escucho, me importas, ¿cómo estás?’ puede aliviar la soledad y salvar una vida”, concluyeron.







