Docentes Correntinos
Martes 14 de Abril de 2026
Por : Rolón Javier Adrian
En Corrientes, el tiempo no corre igual para todos. Para el gobernador Juan Pablo Valdés, el tiempo es una variable de cálculo político. Para el docente que marcha con bocinazos, para el empleado público que hace malabares en el supermercado y para el jubilado que elige entre remedios o comida, el tiempo es otra cosa: es urgencia.
Otra vez, Valdés esquivó definiciones salariales. “Esperamos anunciar pronto”, dijo. El “pronto” del oficialismo es un chicle que se estira mientras el sueldo se achica. Cuando el bolsillo está vacío, “pronto” ya es tarde.
La gestión de las selfies
Sobre Educación, el mandatario defendió a su gestión con un argumento insólito: “hay fotos” de las reuniones con gremios. ¿Desde cuándo las soluciones se miden en megapíxeles y no en paritarias dignas? Las fotos no pagan el alquiler. Las fotos no devuelven los descuentos. Las fotos no explican por qué los docentes denuncian que la Ministra no los convoca al diálogo y que hay despidos en los Institutos de Formación.
Gobernar no es un book de Instagram. Es sentarse, escuchar y resolver. Y si después de la foto no hay respuesta, entonces la foto es apenas una coartada.
Promesas con alambre
Lo mismo pasa con las rutas. El plan es provincializar las rutas nacionales… pero solo si Nación manda los fondos. Otra promesa atada con alambre, condicionada, sin fecha, sin monto, sin certeza. Mientras tanto, los correntinos siguen rompiendo el auto en pozos que no distinguen jurisdicciones.
La agonía es de la gente
Postergar anuncios salariales no es administrar recursos: es estirar la agonía de miles de familias. El trabajador correntino no vive de expectativas ni de conferencias. Vive de un salario que hoy no alcanza y de una paciencia que se agota.
Señor Gobernador: el “pronto” ya venció. La foto ya se sacó. Ahora hace falta la respuesta.




