Panaderos aseguran que los costos de producción aumentaron con fuerza en los últimos meses, mientras que las ventas disminuyen.
El sector de panificados atraviesa un escenario de creciente preocupación en Corrientes debido al aumento sostenido de los costos de producción y la caída del consumo. Así lo advirtió el panadero Enzo Arriola, quien describió un panorama económico complejo para las panaderías locales, marcado por subas en los insumos, los servicios y los gastos laborales.
En declaraciones a Radionord, explicó que el cierre de 2025 y el inicio de este año estuvieron atravesados por fuertes incrementos en productos esenciales para la elaboración de panificados, lo que impacta de manera directa en la estructura de costos de los negocios del rubro.
Uno de los aumentos más significativos se registró en el precio del azúcar, insumo clave en muchas preparaciones. Según detalló Arriola, hace poco más de un mes el kilo mayorista se comercializaba a unos 640 pesos, mientras que en la actualidad supera los 1.100 pesos. Este salto se suma a otros incrementos en materias primas y a las subas en los servicios básicos como la electricidad y el gas, indispensables para el funcionamiento de los hornos y la producción diaria.
A este contexto se agrega una baja en el consumo que preocupa al sector. Arriola explicó que durante los meses de verano suele registrarse una disminución en la demanda, pero señaló que este año el fenómeno se siente con mayor intensidad, lo que complica aún más la situación de los comercios.
Pese a la caída en las ventas, las panaderías deben continuar afrontando salarios, impuestos y gastos fijos para mantener sus puertas abiertas. “Los insumos de los panificados suben y el consumo baja”, resumió el panadero al describir la realidad que atraviesan muchos trabajadores del rubro.
Otro de los factores que genera inquietud es la competencia desigual en el mercado. Arriola señaló que algunos comercios revenden pan a precios considerablemente más bajos, lo que impacta en las ventas de las panaderías tradicionales.
Ante este escenario, muchas panaderías de barrio recurren a créditos o financiamiento para sostener la actividad y preservar los puestos de trabajo. Mientras tanto, los trabajadores del sector esperan que las condiciones económicas mejoren y permitan recuperar el nivel de ventas que garantice la continuidad de un oficio históricamente ligado a la economía cotidiana de las familias correntinas.




