El 24 de septiembre de 2015 quedó marcado en la historia reciente de la Diócesis de Goya. Ese día, monseñor Adolfo Ramón Canecín asumió formalmente como cuarto obispo titular de la jurisdicción eclesiástica, dando inicio a una etapa que había comenzado a gestarse meses antes con su designación como coadjutor.
La ceremonia tuvo lugar en la ciudad de Mercedes, coincidiendo con la celebración de la Virgen de La Merced. Allí, Canecín tomó el gobierno pastoral de la diócesis luego de que el papa Francisco aceptara, por razones de edad, la renuncia de monseñor Ricardo Oscar Faifer.
El camino hacia ese momento había comenzado el 9 de diciembre de 2014, cuando el papa Francisco eligió a Canecín como obispo coadjutor de Goya. Meses después, el 25 de marzo de 2015, recibió la ordenación episcopal en la Catedral Nuestra Señora del Rosario de Goya.
Con ese recorrido previo, llegó el 24 de septiembre y, tras regresar de Roma, Canecín asumió la conducción pastoral de la diócesis en Mercedes. Durante la celebración religiosa, además, compartió con la comunidad algunos aspectos de la conversación que había mantenido con el papa Francisco.
Desde entonces, su ministerio quedó identificado con un lema episcopal que resume una de las ideas centrales de su misión: “Sean uno”.
A once años de aquella jornada, la fecha vuelve a ocupar un lugar especial en la vida de la Diócesis de Goya, al recordar el momento en que Canecín comenzó formalmente su camino como pastor de la comunidad católica local.







