El presidente Javier Milei volvió a colocar la cuestión Malvinas en el centro de su discurso ante la 81ª Asamblea General de las Naciones Unidas, realizada este miércoles en Nueva York. Frente a los representantes de los países miembros, reclamó que el Reino Unido retome las negociaciones por la soberanía de las islas y cuestionó a la ONU por lo que consideró una falta de respuesta efectiva frente a la disputa.
Durante su exposición, Milei afirmó que “Malvinas es para nosotros una causa nacional” y sostuvo que el conflicto constituye, según su planteo, una muestra de la distancia que puede existir entre las resoluciones de los organismos internacionales y su aplicación concreta.
El mandatario también criticó el funcionamiento de Naciones Unidas y afirmó que el organismo se transformó en “una organización inútil”. Su cuestionamiento estuvo centrado en la falta de consecuencias que, según sostuvo, tuvieron algunas de sus resoluciones y en el papel de la burocracia internacional frente a distintos conflictos.
En relación con Malvinas, Milei hizo referencia a las resoluciones de la ONU y sostuvo que durante décadas continuaron acciones unilaterales vinculadas con las islas y los espacios marítimos circundantes. En ese marco, reclamó nuevamente al Reino Unido que retome las negociaciones para encontrar una solución a la disputa de soberanía.
El Presidente también apuntó contra el proyecto Sea Lion, vinculado con la exploración y explotación petrolera en la Cuenca Malvinas Norte. Señaló que las licencias otorgadas por el Reino Unido son rechazadas por la Argentina y sostuvo que el país utilizará herramientas legales y diplomáticas para defender su posición.
“¿De qué sirve una resolución si durante décadas la contraparte puede actuar en sentido contrario y esa resolución queda intacta en los archivos, pero impotente frente a la realidad?”, planteó Milei durante su discurso.
Hacia el final de ese tramo, el mandatario aseguró: “La Argentina no se va a sentar a esperar a que la ONU y la comunidad internacional estén a la altura de su propio mandato, y va a tomar cartas en el asunto”. Al mismo tiempo, remarcó que la estrategia argentina para defender el reclamo será, según sus palabras, “pacífica, práctica y efectiva”.
MILEI PRESENTÓ A LA ARGENTINA COMO UN POLO PARA LA INTELIGENCIA ARTIFICIAL
La inteligencia artificial ocupó otro espacio importante de la exposición. Milei sostuvo que los avances tecnológicos pueden convertirse en un factor de crecimiento de la productividad y cuestionó los enfoques que plantean una regulación preventiva de esta tecnología.
El Presidente comparó el desarrollo de la inteligencia artificial con el proceso de división del trabajo desarrollado por Adam Smith y sostuvo que limitar anticipadamente la innovación podría restringir las posibilidades de desarrollo.
En esa línea, planteó que la Argentina busca posicionarse como un destino competitivo para las empresas vinculadas con la IA. Señaló que el país cuenta con minerales críticos, energía, talento y capacidad para participar en distintos eslabones de esa cadena de valor.
Entre las condiciones que propuso se encuentran un marco jurídico orientado a favorecer el desarrollo tecnológico, la ausencia de regulación preventiva, responsabilidad limitada para empresas que trabajen con agentes de inteligencia artificial y beneficios fiscales.
UNA FUERTE CRÍTICA A LA RESPUESTA INTERNACIONAL DURANTE LA PANDEMIA
Otro de los capítulos centrales del discurso estuvo dedicado a la pandemia de coronavirus. Milei cuestionó las políticas sanitarias implementadas durante la emergencia y sostuvo que organismos vinculados con Naciones Unidas priorizaron determinadas medidas por encima de la soberanía de los Estados y de lo que él consideró evidencia científica.
El Presidente criticó especialmente las restricciones a la circulación, al trabajo y a la educación, además de las dificultades que atravesaron las familias para despedir a sus seres queridos fallecidos durante la pandemia.
En el tramo más fuerte de su planteo, Milei calificó esas consecuencias como “genocidio” y sostuvo que las políticas aplicadas representaron, según su interpretación, un mecanismo de control social presentado bajo argumentos sanitarios. Esa caracterización corresponde a la posición expresada por el mandatario durante su discurso.
También cuestionó el uso del miedo como herramienta de conducción estatal y advirtió sobre el riesgo de que estructuras y poderes creados durante una emergencia permanezcan una vez superada la crisis.
En ese contexto, vinculó su posición con la decisión de la Argentina de abandonar la Organización Mundial de la Salud y volvió a cuestionar la intervención de organismos multilaterales sobre decisiones que, según su visión, corresponden a los Estados nacionales.
La intervención de Milei ante la ONU, que se extendió durante unos 19 minutos, combinó así tres ejes principales: el reclamo argentino por Malvinas, una fuerte crítica al funcionamiento de Naciones Unidas y una defensa de un modelo de desarrollo tecnológico basado en una menor regulación preventiva de la inteligencia artificial.






