CUANDO LA ACLARACIÓN TERMINA CONFIRMANDO EL PACTO

 

Editorial

7 de Octubre de 2026

Por Javier Adrián Rolón – Corresponsal de prensa

Hay declaraciones que necesitan una aclaración. Y hay aclaraciones que, en lugar de despejar dudas, terminan encendiendo todavía más las luces sobre aquello que se pretendía explicar.

El gobernador de Corrientes, Juan Pablo Valdés, salió a cuestionar la interpretación de sus declaraciones sobre Javier Milei y sostuvo que sus palabras habían sido sacadas de contexto. Sin embargo, hay una frase que permanece en pie y que difícilmente pueda ser considerada un simple error de interpretación: “Milei necesita ser reelegido”.

Entonces aparece la pregunta inevitable: ¿qué es exactamente lo que había que aclarar?
Porque si el gobernador considera que el actual Presidente necesita cuatro años más, está expresando una posición política absolutamente legítima. Pero también está asumiendo el costo político de respaldar un modelo que tiene consecuencias concretas sobre las provincias y sobre millones de argentinos.

Y Corrientes no vive en una burbuja.
Mientras desde los despachos se habla de proyectos, inversiones, futuro y crecimiento, en la calle hay trabajadores que hacen malabares para llegar a fin de mes, familias que deben elegir qué pagar y qué postergar, comercios que luchan por sobrevivir y sectores productivos que reclaman respuestas.

Por eso, el problema no es solamente que Valdés diga que Milei debe ser reelegido. El verdadero interrogante es qué obtiene Corrientes a cambio de ese alineamiento.

¿Proyecto provincial o proyecto nacional?

Durante años, el discurso político correntino habló de defender los intereses de la provincia frente al poder central. Sin embargo, cuando llega la hora de tomar posición frente a la Casa Rosada, el límite parece volverse bastante difuso.

Si el proyecto nacional y el proyecto provincial van de la mano, habrá que explicarles a los correntinos cuál es el beneficio concreto de ese acompañamiento.

Porque gobernar no consiste solamente en sacarse fotos, participar de reuniones internacionales o anunciar grandes proyectos para el futuro. Gobernar también significa mirar de frente los problemas del presente.

Y el presente de Corrientes tiene salarios que necesitan recuperar poder adquisitivo, trabajadores que necesitan empleo, hospitales que necesitan recursos, jubilados que necesitan respuestas y una estructura productiva que necesita políticas que generen oportunidades.

La política de mirar para otro lado

Lo más llamativo es que mientras se reivindica la continuidad del modelo libertario, desde sectores del oficialismo provincial también se intenta hablar de un supuesto proyecto propio de la Unión Cívica Radical.

¿Proyecto propio?

Difícil resulta convencer a la sociedad de que existe una verdadera autonomía política cuando, al mismo tiempo, se reivindica la continuidad del Presidente y se sostiene una alianza parlamentaria con el Gobierno nacional.

No se puede pretender ser oficialismo en Buenos Aires y oposición cuando las consecuencias llegan a Corrientes.

La política tiene una palabra para eso: responsabilidad.
Y también tiene otra: coherencia.

Corrientes no puede ser una simple espectadora

El debate no debería reducirse a Valdés versus Milei, ni a radicales contra libertarios, ni a una pelea entre dirigentes.

El verdadero debate es qué modelo de provincia queremos.

Una provincia que dependa permanentemente de acuerdos políticos para sobrevivir o una provincia capaz de exigirle al Gobierno nacional los recursos que le corresponden.

Una provincia que celebre cada anuncio de inversión futura o una provincia que pueda mostrar resultados concretos en empleo, producción, salarios, salud y educación.
Porque si Milei necesita ser reelegido, como sostiene el gobernador, entonces también sería bueno que alguien explique qué necesitan los correntinos.

Y quizás la respuesta sea bastante más sencilla:
Necesitan trabajo.
Necesitan salarios que alcancen.
Necesitan hospitales que funcionen.
Necesitan educación.
Necesitan producción.
Necesitan infraestructura.
Necesitan oportunidades.

Y, sobre todo, necesitan que quienes gobiernan dejen de explicarles por qué hay que esperar y comiencen a dar respuestas.
La aclaración de Valdés quizás haya servido para algo: para dejar todavía más claro dónde está parado políticamente.
Ahora falta saber de qué lado está parado cuando se trata de defender los intereses de Corrientes.

Porque acompañar a un Presidente es una decisión política.
Pero defender a los correntinos debería ser una obligación.

Fuente: Radio Éxito 105.1.