La Casa del Bicentenario se convirtió durante el fin de semana en un espacio de encuentro para quienes tenían ganas de aprender a contar historias a través de una cámara. La propuesta “Hacer Cine con lo que se Tiene” reunió a unas 40 personas en un taller de formación en artes audiovisuales que combinó conocimientos teóricos, práctica y trabajo en equipo.
La iniciativa estuvo abierta a todo público interesado en incorporar herramientas para filmar y producir un cortometraje. Pero además tuvo un aspecto que marcó especialmente la jornada: contó con la participación de integrantes de la comunidad sorda de la ciudad, convirtiéndose en un espacio completamente inclusivo.
Para garantizar la interpretación y el acceso a los contenidos, estuvo presente la profesora Paola Altamirano, profesional en lenguas de señas, quien acompañó el desarrollo de las actividades.
La cantidad de participantes llevó a organizar distintos grupos de trabajo. Durante la primera jornada, realizada el sábado, se abordaron los aspectos teóricos y se brindaron conocimientos relacionados con el uso y manejo de los teléfonos móviles como herramientas para la producción audiovisual.
El domingo llegó el momento de llevar todo eso a la práctica. Los grupos trabajaron en sus propias producciones y realizaron sus respectivos cortometrajes. Como resultado del taller, se presentaron cuatro audiovisuales.
A lo largo de las dos jornadas, los participantes destacaron especialmente el carácter sencillo, práctico y dinámico de la propuesta, que permitió acercarse al lenguaje cinematográfico desde herramientas cotidianas y al alcance de todos.
Al finalizar el encuentro, cada uno de los participantes recibió su correspondiente certificado, como cierre de una experiencia que combinó aprendizaje, creatividad, inclusión y producción audiovisual.






