
La Municipalidad de Goya, a través del PRODEGO, continúa con el cronograma de trabajos previsto para mejorar y mantener el funcionamiento del sistema de drenaje en distintos sectores de la zona sur rural.
En esta etapa, las tareas contemplan la limpieza de alcantarillas ubicadas sobre la Ruta Provincial 82, en la intersección con el Canal Frontini. También está previsto avanzar con la limpieza de algunos sectores del mismo canal, en dirección hacia los bañados del Huajó.
Los trabajos forman parte de un esquema de mantenimiento que busca preservar la capacidad de escurrimiento y la conectividad del sistema, atendiendo especialmente aquellos puntos donde puedan producirse dificultades para el ingreso, conducción o salida del agua.
EL FUNCIONAMIENTO DEL HUAJÓ Y SU ENTORNO
Desde el área técnica se realizó un análisis del arroyo o canal Huajó a partir de imágenes disponibles, registros obtenidos mediante dron y diferentes relevamientos realizados directamente en el terreno, mediante recorridas e inspecciones de los sectores de cauce y de los bañados asociados.
El Huajó atraviesa un ambiente caracterizado por una planicie de baja pendiente, con poca diferencia de altura entre distintos puntos y sectores deprimidos que, de manera natural, tienen capacidad para acumular y conservar agua.
Dentro de este paisaje se encuentra el cauce principal del arroyo o canal, que funciona como eje para la conducción del escurrimiento.
Durante los períodos de estiaje, cuando los aportes de agua son menores, el escurrimiento tiende a concentrarse principalmente en el cauce, manteniéndose dentro de su sección natural.
A los costados existen zonas ubicadas a menor cota que pueden conservar agua de forma permanente o durante períodos prolongados. Esos sectores forman parte de la dinámica propia del bañado y mantienen una relación funcional con el cauce principal.
Por las características de este tipo de ambiente, el agua no necesariamente permanece confinada a un único cauce. La existencia de sectores laterales con presencia de agua responde a la topografía, a las condiciones de drenaje y al comportamiento hidrológico del lugar.
Cuando aumentan los aportes hídricos, especialmente durante períodos de precipitaciones importantes, el incremento del nivel puede provocar que el agua avance progresivamente desde el cauce hacia las zonas bajas ubicadas a los laterales.
Esos espacios cumplen una función natural de expansión, almacenamiento y laminación de los excedentes hídricos, ayudando a regular el comportamiento del escurrimiento.
Por eso, el funcionamiento hidráulico del sector debe observarse como un sistema integrado: por un lado, el cauce principal concentra y conduce el agua cuando los aportes son bajos y, por otro, las áreas laterales del bañado permiten su expansión y almacenamiento cuando los niveles aumentan.
VEGETACIÓN: QUÉ SE OBSERVA Y CÓMO SE EVALÚA
Los relevamientos y las imágenes obtenidas muestran distintos sectores con vegetación acuática, malezas y camalotes.
La aparición de este tipo de vegetación es compatible con las condiciones naturales de un ambiente de bañado y, por sí sola, no alcanza para determinar que exista una obstrucción hidráulica.
Para establecer si realmente existe una dificultad en el escurrimiento es necesario observar las condiciones particulares de cada sector. Entre otros aspectos, se debe verificar la sección hidráulica, la continuidad del flujo y la posible presencia de acumulaciones compactas de vegetación, residuos u otros materiales capaces de dificultar el ingreso, la salida o la conducción del agua.
Por este motivo, el análisis debe realizarse sobre el comportamiento general del sistema y no únicamente tomando como referencia la cantidad de vegetación visible sobre la superficie.
UN CAUCE QUE YA TUVO UNA LIMPIEZA INTEGRAL
Otro antecedente considerado por el área técnica es que aproximadamente un año y medio atrás se realizó una limpieza integral del cauce del arroyo o canal Huajó, con una extensión cercana a los 11 kilómetros.
El crecimiento posterior de malezas, vegetación acuática y camalotes es compatible con la dinámica propia de este tipo de ambientes.
La aparición de vegetación después de una tarea de limpieza no significa, por sí misma, que el cauce haya perdido funcionalidad hidráulica. Para determinar su incidencia es necesario analizar las condiciones concretas de escurrimiento y establecer si existen obstrucciones o reducciones importantes de la sección hidráulica.
UN MANTENIMIENTO PREVENTIVO Y SELECTIVO
El criterio planteado para el mantenimiento apunta a realizar intervenciones preventivas, selectivas y localizadas, concentrando los trabajos en aquellos lugares donde los relevamientos permitan detectar una situación que pueda afectar efectivamente el escurrimiento.
Entre los puntos que requieren especial atención se encuentran los ingresos y egresos de alcantarillas, las alcantarillas, pasos y conductos que puedan presentar obstrucciones, sectores donde se acumulen residuos, ramas u otros materiales y posibles embancamientos localizados.
También se contempla revisar aquellos lugares donde una acumulación compacta de vegetación pueda reducir la sección efectiva de escurrimiento, así como los puntos en los que pueda verse afectada la continuidad hidráulica o la conexión entre el cauce principal y las áreas de expansión del bañado.
La intención es que las intervenciones se concentren allí donde exista una condición concreta y comprobable capaz de afectar la continuidad o la capacidad de conducción del sistema.
De esta manera, el mantenimiento busca preservar el funcionamiento hidráulico del conjunto sin avanzar de manera generalizada sobre la vegetación propia del bañado cuando no exista una afectación comprobada del escurrimiento.
PRESERVAR EL FUNCIONAMIENTO DEL SISTEMA
El arroyo o canal Huajó forma parte de un ambiente de bañado y, por lo tanto, su comportamiento debe analizarse teniendo en cuenta el funcionamiento integral de ese entorno.
La presencia de un cauce definido durante el estiaje, acompañado por sectores laterales de menor cota donde el agua puede permanecer durante períodos prolongados, responde a las características naturales del sistema y constituye un aspecto central al momento de evaluar su comportamiento hidráulico.
Del mismo modo, la vegetación acuática, las malezas y los camalotes deben ser evaluados de acuerdo con su incidencia real sobre el escurrimiento y no solamente por su presencia en la superficie.
En este marco, el objetivo del mantenimiento es preservar la conectividad y la funcionalidad hidráulica, priorizando los lugares donde pueda verse afectado el ingreso, la conducción, la continuidad o el egreso del agua.
El criterio técnico considera conveniente sostener un esquema de inspección periódica y mantenimiento selectivo, con intervenciones puntuales en aquellos sectores donde se compruebe objetivamente la existencia de una condición hidráulica que requiera atención.
Así, las tareas permiten responder a situaciones que puedan afectar realmente el escurrimiento, mientras se conservan las características naturales y la dinámica propia del ambiente de bañado.






