CRIMEN DE CECILIA LAZCANO EN ALVEAR: LA JOVEN FUE DEGOLLADA POR SU COMPAÑERO DE COLEGIO Y LA JUSTICIA INVESTIGA DOS HIPÓTESIS Y UN POSIBLE TERCER INVOLUCRADO

A casi dos meses del asesinato de Cecilia Emilce Lazcano, la adolescente de 16 años que fue atacada en una casilla abandonada de la antigua estación de Alvear, Corrientes, la investigación judicial avanza sobre distintas posibilidades para intentar reconstruir qué ocurrió y cuál fue el verdadero motivo del crimen.

Una de las líneas que tomó fuerza en las últimas semanas apunta a la posible participación de una tercera persona. En los mensajes intercambiados entre los dos adolescentes imputados aparece mencionado alguien identificado como “Max”. Ahora, los investigadores intentan establecer quién es, qué vínculo tenía con J.G. y N.Y.L. y, principalmente, si tuvo algún grado de intervención en el asesinato.

La otra hipótesis que analiza la Justicia es que el crimen podría haber sido impulsado por N.Y.L., pareja del principal acusado, a partir de los celos que habría tenido hacia Cecilia.

LOS MENSAJES QUE PUSIERON A “MAX” EN LA INVESTIGACIÓN

La posibilidad de que existiera una tercera persona surgió del análisis de las conversaciones que mantuvieron J.G. y N.Y.L. antes y después del asesinato.

En uno de esos intercambios, registrado el 14 de julio por la tarde, dos días antes del crimen, el adolescente le escribió a su novia: “Yo te doy las fotos y videos, y se las muestras a él”.

Para los investigadores, ese mensaje podría estar relacionado con la intención de obtener imágenes de Cecilia después del ataque y hacerlas llegar a otra persona.

En otra conversación aparece una frase todavía más comprometedora: “Que no me diga nada a mí por matarla”, en referencia a alguien que no había sido identificado en ese momento.

N.Y.L., en tanto, intentó tranquilizarlo y respondió: “Por eso, déjame estar con él y vigilarlo”.

Poco después, la identidad de esa persona apareció en los propios chats. J.G. le indicó a su pareja: “Dile a Max que si quiere decirte algo que me contacte”.

La mañana del 16 de julio, cuando las cosas aparentemente no habían salido de acuerdo con lo que la pareja esperaba, J.G. volvió a pedir ayuda: “Necesito que se deshaga de ella. Necesito por favor que le digas”.

Aunque en ese mensaje no nombró directamente a Max, los investigadores sospechan que podría haber estado solicitando ayuda a ese tercero para deshacerse del cuerpo de Cecilia.

La respuesta de N.Y.L. fue: “Le diré pero no creo que a plena luz del día quiera hacer algo”.

En otro tramo de las conversaciones, J.G. manifestó temor por la reacción que podría tener esa persona: “Max me va a querer ahorcar”. Después agregó: “Es mejor decirle a él, que mueve un dedo y arregla todo”.

Para los investigadores, esta última expresión resulta relevante porque podría indicar que J.G. consideraba que Max tenía capacidad de influencia o algún tipo de poder para solucionar la situación.

De todos modos, hay una cuestión central que todavía no pudo ser resuelta: la Justicia aún no logró identificar a “Max” ni acreditar que haya participado del plan criminal. Por ahora, su aparición en los chats constituye una línea que continúa bajo investigación.

LA HIPÓTESIS QUE APUNTA A LA NOVIA DEL PRINCIPAL ACUSADO

La segunda línea investigativa plantea que el asesinato podría haber sido impulsado por N.Y.L., la novia de J.G.

Esta posibilidad comenzó a cobrar mayor fuerza después de la declaración en Cámara Gesell de M., amiga de Cecilia y la persona que la había recibido en su casa durante la noche anterior al crimen.

Según relató la menor, N.Y.L. sentía celos de Cecilia. También señaló que su amiga atravesaba un momento emocional delicado y que tenía pensamientos suicidas.

En ese contexto, J.G. habría creado un grupo de WhatsApp con la supuesta intención de acompañar y contener a Cecilia. Sin embargo, de acuerdo con la investigación, la verdadera finalidad habría sido obtener información de la adolescente.

Una de las sospechas que analiza la Fiscalía es que los acusados podrían haberse aprovechado de los pensamientos suicidas de Cecilia para construir un escenario que hiciera parecer que la joven había decidido quitarse la vida.

Mientras tanto, las autoridades continúan intentando determinar qué llevó al adolescente a atacar a su compañera. El fiscal Facundo Cabral, a cargo de la investigación, mantiene abiertas las distintas líneas para establecer cómo se planificó el hecho y cuál fue la responsabilidad de cada uno de los involucrados.

LA RECONSTRUCCIÓN DE LAS ÚLTIMAS HORAS DE CECILIA

La noche del 15 de julio, alrededor de las 19, Cecilia salió de su vivienda junto a M. en la motocicleta de su padre. Ambas se dirigieron a participar de la caravana que se realizó para celebrar el triunfo de la Selección Argentina ante Inglaterra en las semifinales del Mundial.

Poco antes de las 23, llegaron a la casa de M. Allí cenaron y posteriormente se fueron a dormir.

La madrugada siguiente sería determinante.

Aproximadamente a las 3.05, una cámara de seguridad registró a Cecilia cuando abandonaba sola la vivienda. La adolescente caminó durante algunos minutos y, a las 3.28, otra cámara la captó junto a J.G.

Según las imágenes, el joven llevaba un buzo oscuro y sostenía una pala en su mano derecha.

A partir de la reconstrucción realizada por la Justicia, la hipótesis fiscal sostiene que J.G. llevó a Cecilia mediante engaños hasta el sector de las vías ferroviarias.

Entre las 3.30 y las 4.50, siempre de acuerdo con la investigación, se habría producido el ataque. J.G. habría provocado un profundo corte en el cuello de la adolescente y posteriormente utilizado un elemento filoso para provocarle varias lesiones en las muñecas, con el objetivo de instalar la apariencia de un suicidio.

Después del ataque, Cecilia consiguió salir de la casilla y llegó hasta la vivienda de una vecina, ubicada aproximadamente a 80 metros del lugar.

Mientras la adolescente intentaba conseguir ayuda, el atacante escapó.

Cerca de las 5.50, efectivos policiales llegaron al lugar y le preguntaron a Cecilia quién la había atacado. Debido a la gravedad de las heridas, la joven sólo pudo responder mediante gestos.

Primero fue trasladada a un hospital local y luego derivada al Hospital de Santo Tomé. Finalmente, falleció durante su traslado hacia la capital provincial.

DOS ADOLESCENTES IMPUTADOS Y UNA CAUSA QUE SIGUE ABIERTA

Luego del análisis de las cámaras de seguridad, las conversaciones mantenidas entre los dos adolescentes y los elementos encontrados en la escena, el fiscal ordenó la detención de J.G.

El joven está imputado como autor material de homicidio agravado por ensañamiento y alevosía y permanece alojado en el Centro de Contención Juvenil de Corrientes.

N.Y.L., por su parte, fue imputada como coautora de homicidio agravado por alevosía.

Este jueves, la Justicia le concedió el beneficio de la prisión domiciliaria, pese al reclamo presentado por la familia de Cecilia y su abogado. La adolescente continuará el proceso judicial desde una vivienda ubicada en la ciudad de Santo Tomé.

Con ambas hipótesis todavía bajo análisis, la investigación busca ahora cerrar los interrogantes que permanecen abiertos: quién fue realmente “Max”, si tuvo alguna participación en el hecho, qué papel habría desempeñado N.Y.L. y cuál fue el motivo que llevó al asesinato de Cecilia Lazcano.