LA UIA RECLAMÓ UN “PUENTE” AL GOBIERNO DE MILEI Y ADVIERTIÓ POR LA PÉRDIDA DE EMPLEO INDUSTRIAL

La Unión Industrial Argentina (UIA) volvió a poner sobre la mesa las dificultades que atraviesa el sector y reclamó al Gobierno nacional medidas que permitan a las empresas afrontar la apertura económica y recuperar competitividad. El planteo fue realizado por el presidente de la entidad, Martín Rapallini, durante el acto anual por el Día de la Industria.

Ante más de 200 representantes de distintos sectores productivos, Rapallini sostuvo que la industria necesita atravesar una etapa de transición entre la economía actual y el modelo competitivo que busca consolidarse. Para graficar esa situación, utilizó una palabra que atravesó buena parte de su discurso: “puente”.

“El sector industrial, la UIA, pide un puente. Un puente entre la economía que estamos dejando atrás y la economía competitiva que queremos construir”, afirmó.

El titular de la UIA también puso números al escenario que enfrenta la actividad. Según señaló, la producción industrial se encuentra actualmente un 10% por debajo de los niveles de 2022, mientras que en algunos sectores las bajas llegan hasta el 30%. A eso sumó otro dato que consideró preocupante: desde agosto de 2023 se habrían perdido 90 mil puestos de trabajo registrados.

El acto se desarrolló en la planta del Laboratorio Elea, ubicada en Los Polvorines, y reunió a representantes de los diferentes sectores industriales que integran la entidad, además de autoridades nacionales y locales y referentes del ámbito productivo.

La presencia del Gobierno nacional, sin embargo, fue acotada. El Poder Ejecutivo estuvo representado únicamente por Pablo Lavigne, secretario de Coordinación de Producción y Comercio.

Durante su exposición, Rapallini planteó que la situación económica no debería analizarse únicamente a partir de la evolución de los precios. “La economía no puede medirse solamente por la inflación”, sostuvo.

En ese sentido, explicó que el puente que reclama la industria debería permitir avanzar hacia una economía más competitiva sin poner en riesgo el equilibrio fiscal. Entre las herramientas que consideró necesarias mencionó la recuperación del crédito, una reducción más rápida del llamado costo argentino, medidas contra la competencia desleal y el contrabando, energía a precios competitivos en todo el país, mecanismos para reducir la morosidad, infraestructura que facilite las exportaciones y la modernización laboral.

Rapallini también defendió el papel de la industria dentro de la economía nacional y advirtió sobre las consecuencias que tendría perder capacidad productiva.

“Un país puede tener capital, incluso recursos naturales y en consecuencia, riqueza acumulada, pero cuando pierde su capacidad de transformar, también pierde su capacidad de generar riqueza”, afirmó.

LA APERTURA ECONÓMICA Y EL DESAFÍO DE COMPETIR

Otro de los puntos centrales del discurso estuvo relacionado con la apertura de la economía. El presidente de la UIA consideró que la competencia internacional impacta especialmente sobre aquellos sectores que producen bienes y servicios que pueden ser comercializados con otros países.

“Cuando abrimos la economía, proceso necesario para la integración, no ponemos al 100% de la economía argentina a competir con el mundo. Ponemos a competir principalmente al 25% que produce bienes y servicios transables, es decir, aquellos que pueden importarse o exportarse. Dentro de ese sector está gran parte de nuestra industria”, explicó.

A partir de ese escenario, remarcó que la competitividad internacional no es una cuestión secundaria para las fábricas argentinas, sino una condición directa para poder producir.

“La industria queda expuesta a precios internacionales, pero sigue pagando costos argentinos”, señaló Rapallini, quien insistió en la necesidad de generar las condiciones para que las empresas puedan atravesar la transformación.

“Si es la industria la que enfrenta la exigencia de la apertura, también es la industria la que necesita las condiciones y las herramientas para atravesar la transformación”, agregó.

El dirigente fabril sostuvo además que la industria debe ocupar un lugar definido dentro del proyecto de desarrollo del país, principalmente por su capacidad para transformar los recursos y multiplicar la generación de riqueza en distintas regiones.

Pero el discurso también tuvo un componente político. Rapallini pidió bajar el nivel de confrontación y dejar de lado los cuestionamientos contra quienes producen e invierten.

“Debemos dejar atrás las descalificaciones y las agresiones hacia quienes producen. Podemos tener diferencias, incluso debatir qué políticas necesita la Argentina, pero el respeto tiene que ser parte fundamental de nuestra convivencia democrática”, afirmó.

El reclamo de la UIA quedó así planteado en términos de una transición: la industria acepta el desafío de competir con el mundo, pero reclama que ese proceso esté acompañado por condiciones que le permitan sostener la producción, el empleo y la capacidad de generar valor dentro de la Argentina.