Las últimas facturas de electricidad encendieron una nueva alarma entre los industriales madereros de Santo Tomé. Según señalaron empresarios del sector, los montos llegaron a duplicarse en apenas un mes, una situación que consideran difícil de sostener y que empieza a poner en duda la continuidad del crecimiento de los aserraderos.
El reclamo ya llegó al gobernador Juan Pablo Valdés. Un grupo de propietarios de establecimientos madereros aprovechó la presencia del mandatario en Santo Tomé para plantearle personalmente la preocupación por el impacto de las tarifas sobre los costos de producción.
El contacto se produjo el pasado 27 de agosto, durante la inauguración del nuevo acceso vial a la empresa Zozzoli S.A.. Allí, los empresarios expusieron el panorama que atraviesa la actividad y advirtieron sobre las consecuencias que podría tener para la competitividad y el empleo.
La respuesta fue rápida. Para este lunes está prevista la llegada a la ciudad del interventor de la Dirección Provincial de Energía de Corrientes (DPEC), Pablo Cuenca, quien mantendrá una reunión con representantes de la industria maderera para analizar el problema.
El encuentro será principalmente técnico y tendrá como eje el impacto de las últimas subas, el funcionamiento del esquema tarifario y las posibles alternativas para reducir el peso que tiene el costo energético sobre la producción.
UNA CUENTA QUE SE VOLVIÓ DIFÍCIL DE PAGAR
La preocupación entre los industriales no pasa solamente por el aumento en términos nominales. El punto que genera mayor malestar es la relación entre el consumo y el precio final de la energía.
Desde el sector aseguran que el esquema vigente termina castigando a las empresas que buscan aumentar su producción. En términos concretos, sostienen que cuanto más electricidad consumen, mayor es el costo que deben afrontar, lo que termina convirtiendo a la energía en una barrera para seguir creciendo.
“Están matando al que se preocupa por crecer”, es una de las frases que resume el malestar existente entre los empresarios.
Según explicaron, el problema genera una situación difícil de resolver: incrementar la producción implica necesariamente utilizar más maquinaria y, por lo tanto, consumir más electricidad. Pero ese aumento en el consumo termina trasladándose de manera significativa a las facturas.
De esta manera, lo que debería ser una señal de crecimiento industrial puede transformarse en un problema de costos cada vez más difícil de absorber.
Empresarios consultados describieron las últimas boletas como “impagables” y manifestaron su preocupación por el futuro de una actividad que representa una fuente importante de trabajo y movimiento económico en la zona.
EL RECLAMO LLEGÓ AL GOBIERNO PROVINCIAL
La situación llevó a los industriales a buscar una respuesta directamente de las autoridades provinciales.
Durante la actividad oficial realizada en Santo Tomé, los propietarios de aserraderos lograron plantear el problema al gobernador Juan Pablo Valdés. El reclamo estuvo centrado en la pérdida de competitividad que generan las tarifas y en el riesgo que esto representa para los puestos de trabajo vinculados a la actividad.
Mientras tanto, desde distintos sectores políticos y técnicos se apunta a la estructura del mercado eléctrico mayorista y al papel de Cammesa (Compañía Administradora del Mercado Mayorista Eléctrico Sociedad Anónima) como uno de los factores que inciden en la composición de los costos.
Pero para los empresarios, el problema ya tiene un efecto concreto y cotidiano: las boletas llegan, los costos aumentan y cada vez resulta más complicado sostener el nivel de producción.
UNA REUNIÓN QUE PUEDE MARCAR EL RUMBO
La llegada de Pablo Cuenca a Santo Tomé aparece ahora como el próximo capítulo de este reclamo.
Los industriales esperan poder analizar en detalle las facturas, conocer cuáles son los componentes que explican los fuertes incrementos y encontrar algún mecanismo que permita aliviar el impacto sobre los aserraderos.
La expectativa está puesta en conseguir una respuesta que permita sostener la actividad sin que el costo de la electricidad termine obligando a reducir turnos, limitar la producción o postergar inversiones.
El escenario plantea un desafío concreto para la industria maderera: producir más debería significar crecer, pero para los aserraderos de Santo Tomé hoy puede significar pagar mucho más por la energía.
La reunión con el interventor de la DPEC será clave para determinar si existe margen para encontrar soluciones desde la provincia o si, como sostienen algunos sectores, el problema está condicionado principalmente por la estructura tarifaria mayorista.
Por ahora, la preocupación ya está instalada. La duplicación de las facturas puso en alerta a los aserraderos y abrió un debate sobre cuánto puede soportar la industria antes de que el costo energético termine frenando la producción y afectando el empleo.







