Rubén “El Negro” Rada murió este miércoles 26 de agosto a los 83 años. El músico uruguayo permanecía internado en Montevideo desde hacía varias semanas y, según informó su familia, llevaba un mes luchando contra una neumonía y las complicaciones derivadas de ese cuadro.
La noticia fue comunicada por sus familiares a través de las redes sociales. Allí expresaron el profundo dolor por la pérdida y confirmaron que el artista falleció a las 15:30.
“Con muchísimo dolor les comunicamos que hoy miércoles 26 de agosto a las 15:30 hs. se fue y ahora descansa en paz nuestro querido esposo, padre y abuelo, después de pelear un mes contra una neumonía y sus complicaciones”, señalaron.
En el mismo mensaje, la familia agradeció las muestras de cariño recibidas durante los últimos días y destacó especialmente al equipo médico que estuvo a cargo de su atención.
“Gracias a todos por los mensajes de preocupación y el amor de hoy y siempre. Infinitas gracias al equipo profesional que hizo todo lo posible y más. Familia Rada”, concluyeron.
La muerte de Rada marca el final de una trayectoria de más de seis décadas, en la que logró convertirse en una figura fundamental de la música uruguaya y rioplatense. Su obra estuvo atravesada principalmente por el candombe, aunque también recorrió el rock, el jazz, la música brasileña y otros estilos.
LOS PRIMEROS PASOS Y EL NACIMIENTO DE UNA NUEVA MÚSICA
Según recordó Cecilia Absatz para La Viola de TN, Rada comenzó a acercarse a la música desde muy joven. Cerca de los 15 años integró la orquesta Cubanacán y encontró en el candombe una de sus principales influencias.
A los 17 años apareció también su personaje de Richie Silver, cuando ya estaba al frente de Los Hot Blowers. En aquella formación compartió escenario con músicos destacados, entre ellos los hermanos Hugo y Osvaldo Fattoruso, además del reconocido humorista Cacho De la Cruz.
Durante la década del 60, Rada empezó a ampliar sus horizontes musicales. Ya como profesional y con composiciones propias, experimentó con canciones en inglés, instrumentos eléctricos, tumbadoras y batería.
De esa búsqueda nació El Kinto, una agrupación que combinaba el rock psicodélico con el candombe y la música brasileña. Fue una de las primeras experiencias que mostraron la capacidad de Rada para cruzar géneros y construir un sonido propio.
Más adelante llegaron Totem y Opa. Con esta última formación profundizó la mezcla entre candombe y jazz rock. Su música comenzó a trascender fronteras y otros artistas incorporaron sus composiciones a sus propios repertorios. Entre ellas estuvo “Dedos”, que los hermanos Fattoruso grabaron bajo el nombre “Fingers (El Rada)”.
Pero Rada nunca fue solamente un músico. También trabajó en cine y televisión, desarrolló una fuerte faceta como conductor y actor y encontró en el humor otra manera de comunicarse con el público.
Su capacidad para moverse entre la música y la comedia terminó siendo una de sus características más reconocibles. En sus recitales podía pasar de una canción a un momento de stand up y volver inmediatamente a la música.
UNA HISTORIA MUY FUERTE CON LA ARGENTINA
La Argentina ocupó un lugar importante en la trayectoria de Rada. Durante los años 80 se instaló en el país y grabó el álbum “A los Shakers” junto al conjunto Opa.
Aunque regresaba con frecuencia a Montevideo para brindar recitales, para ese entonces ya había conseguido una enorme popularidad entre el público argentino. Durante esos años grabó varios discos y canciones que se volvieron muy conocidas, entre ellas “Ayer te vi”, “Las manzanas” y “Malísimo”.
Su carrera internacional también siguió creciendo. Participó en importantes festivales de Río de Janeiro y Cuba. En México llegó a ser telonero de UB40 y Sting, además de colaborar con Jon Anderson.
En los años 90 decidió regresar definitivamente a Uruguay. Allí comenzó a explorar con mayor intensidad el mundo de la música infantil y creó una serie de espectáculos y discos destinados a los más chicos.
Fue en esa etapa cuando apareció Rubenrá, un personaje que le permitió acercarse a otra generación de espectadores y ampliar todavía más el alcance de su obra.
Hacia fines de los 90 publicó “Miscelánea negra” y “Black”, dos producciones que alcanzaron el Disco de Platino en Uruguay. Para entonces, sus trabajos ya eran distribuidos por compañías discográficas de alcance internacional como Polygram, EMI y Sony Music.
EL ÉXITO CON CACHORRO LÓPEZ Y EL REGRESO A LOS ESCENARIOS
Tiempo después, Rada comenzó a trabajar junto a Cachorro López. De esa colaboración surgió el álbum “Quién va a cantar”, que incluyó canciones como “Cha-cha, muchacha” y “Muriendo de Plena”.
El disco obtuvo el cuádruple Platino en Uruguay y también recibió un Disco de Oro en la Argentina.
En 2007 volvió a aparecer su viejo personaje de Richie Silver. Con ese nombre recibió el Premio Gardel como artista rock revelación.
A los 65 años, Rada había anunciado que dejaría los escenarios. La decisión estaba relacionada con su propia percepción sobre el paso del tiempo: sentía que ya no podía conservar la nitidez y la potencia que había tenido durante sus años de mayor actividad.
Sin embargo, la música todavía tenía una última etapa para ofrecerle.
En 2024 volvió a presentarse en el Teatro Ópera con el espectáculo “A la vuelta de Japón”. Y aquella noche demostró que su vínculo con el escenario seguía intacto.
La banda estuvo integrada, entre otros músicos, por sus propios hijos: Matías Rada en guitarra y Lucila y Julieta Rada en voces.
Con su carisma habitual y esa alegría que siempre formó parte de su identidad artística, Rada volvió a encontrarse con un público que lo acompañó de pie y terminó coreando junto a él “Candombe para Gardel”.
Fue una de esas escenas que resumen buena parte de lo que significó Rubén Rada: música, humor, familia, candombe y una conexión con el público que consiguió sostener durante generaciones.
A los 83 años, su voz se apagó, pero queda una obra que ayudó a transformar para siempre la música uruguaya y que también dejó una huella profunda del otro lado del Río de la Plata.




