La cadena de valor de la industria textil y de la indumentaria atraviesa uno de los momentos más difíciles de los últimos años. La combinación de la caída del consumo interno, el incremento de las importaciones y los elevados costos de producción provocó una fuerte retracción de la actividad, con consecuencias directas sobre el empleo, la producción y la continuidad de las empresas.
Según el Boletín Económico Sectorial de la Fundación Pro Tejer, el sector perdió 22.156 puestos de trabajo en poco más de dos años y, desde diciembre de 2023, dejaron de operar 803 establecimientos productivos registrados.
MENOS PRODUCCIÓN Y FÁBRICAS CON BAJA ACTIVIDAD
El informe señala que la industria textil registró en marzo una caída interanual del 23,3%, porcentaje que se amplía al 31,3% si la comparación se realiza con los niveles de 2023.
En tanto, la fabricación de prendas de vestir, cuero y calzado también mostró un retroceso, con una baja del 8,9% frente al mismo mes del año anterior y del 22% respecto de marzo de 2023.
Como consecuencia de este escenario, el uso de la capacidad instalada alcanzó niveles muy bajos. Durante marzo, las fábricas trabajaron apenas al 40,2% de su capacidad y, a lo largo del primer trimestre del año, 7 de cada 10 máquinas permanecieron paralizadas en los establecimientos productivos.
EL SECTOR LIDERA LA PÉRDIDA DE EMPLEO
La crisis también impacta con fuerza en el mercado laboral. El relevamiento indica que los rubros de textil, confección, cuero y calzado encabezan la caída del empleo privado registrado en todo el país, con una disminución del 18% respecto de diciembre de 2023.
De acuerdo con Pro Tejer, este descenso supera incluso al registrado en la construcción y representa la mayor pérdida de empleo entre todos los sectores de la economía, con 22.156 puestos de trabajo menos en poco más de dos años.
MÁS DE 800 EMPRESAS DEJARON DE OPERAR
El deterioro también alcanzó a la estructura empresarial. Desde diciembre de 2023 desaparecieron 803 establecimientos productivos, lo que representa una reducción del 13% de las empresas registradas del sector.
Los segmentos más afectados por los cierres fueron el de indumentaria, con 385 establecimientos menos, y el de cuero y calzado.
SUBEN LAS IMPORTACIONES DE PRENDAS TERMINADAS
Mientras la producción local disminuye y se reducen las importaciones de insumos como hilados y tejidos, el ingreso de ropa confeccionada desde el exterior continúa creciendo.
Durante el primer cuatrimestre del año, las importaciones de indumentaria aumentaron un 79% en volumen, alcanzando 23.482 toneladas, mientras que las de confecciones crecieron un 55%.
Desde Pro Tejer sostienen que la apreciación cambiaria y la desregulación del comercio exterior transformaron a la Argentina en un destino para excedentes de producción de otros países, desplazando a la industria nacional y profundizando la crisis.
MENOS INVERSIÓN Y DIFICULTADES PARA TRASLADAR COSTOS
La inversión en maquinaria también muestra un fuerte retroceso. La compra de bienes de capital destinados al sector cayó un 43% interanual durante el primer cuatrimestre y un 65% en comparación con 2023.
Según el informe, si esta tendencia continúa, 2026 podría convertirse en uno de los años con menor inversión en modernización tecnológica para la actividad.
En materia de precios, el rubro prendas de vestir y calzado continúa siendo el que menos aumentó dentro de toda la economía. En abril de 2026, registró una suba interanual del 12,7%, muy por debajo de la inflación general, que alcanzó el 32,4%.
Desde la industria aseguran que la baja demanda les impide trasladar los incrementos de costos al precio final, por lo que muchas empresas venden incluso por debajo de sus costos para mantener liquidez y reducir el stock acumulado.
EMPRESAS CON MÁRGENES CADA VEZ MÁS AJUSTADOS
La última encuesta realizada por la Cámara Industrial Argentina de la Indumentaria (CIAI) reveló que 9 de cada 10 empresas no consiguen trasladar siquiera la mitad del incremento de los costos salariales a los precios de venta.
Además, la mitad de las firmas reconoció no haber podido trasladar ningún aumento, mientras que solo el 9% logró incorporar más de la mitad de esos costos durante el último bimestre.
Las ventas tampoco muestran señales de recuperación. Entre marzo y abril registraron una caída interanual del 7% y acumulan dos años consecutivos de retroceso. De los últimos 14 bimestres analizados, 13 finalizaron con resultados negativos.
EL SECTOR PIDE MEDIDAS URGENTES
Frente a este panorama, desde Pro Tejer advirtieron que, si la situación continúa, no solo se verá afectada la actividad actual, sino también la capacidad productiva a largo plazo.
La entidad alertó que mantener las máquinas sin funcionamiento durante períodos prolongados implica la pérdida de empleo calificado, inversiones realizadas durante años y estructuras empresariales cuya recuperación demandaría mucho tiempo.
Por ese motivo, reclamó la implementación urgente de medidas que mejoren la competitividad, alivien la carga fiscal y faciliten el acceso al financiamiento para evitar que el deterioro de la industria se vuelva irreversible.
Dato destacado: En marzo, la industria textil registró una caída interanual del 23,3%, porcentaje que asciende al 31,3% cuando se compara con los niveles registrados en 2023.










