Un vuelo de JetSMART que había despegado desde Neuquén con destino al Aeroparque Jorge Newbery, en la ciudad de Buenos Aires, atravesó una situación de gran tensión al ser alcanzado por un rayo mientras realizaba la maniobra de aterrizaje, en medio de una intensa tormenta eléctrica.
La aeronave había partido el viernes cerca de las 20:05. Sin embargo, cuando se encontraba en la etapa final de aproximación, la tripulación resolvió suspender el aterrizaje por precaución y regresar al Aeropuerto Internacional Presidente Perón, en Neuquén.
Durante el vuelo de regreso, varios pasajeros relataron que el avión sufrió fuertes turbulencias. El intenso movimiento provocó malestares en algunos ocupantes, con personas descompuestas e incluso episodios de vómitos.
Tras aterrizar nuevamente en Neuquén, los pasajeros permanecieron en la sala de embarque aguardando información sobre la reprogramación del viaje. Algunos reconocieron que sentían temor de volver a subir a la misma aeronave, mientras la compañía analizaba la forma de completar el traslado.
Como ocurre en estos casos, el avión fue sometido a una inspección técnica completa. Aunque las aeronaves comerciales están preparadas para resistir el impacto de rayos y conducir la descarga eléctrica por el exterior del fuselaje, cada episodio debe ser revisado minuciosamente antes de autorizar un nuevo vuelo.
Si bien este tipo de incidentes no suele ocasionar daños de gravedad, cuando sucede durante una aproximación con condiciones meteorológicas adversas, los pilotos pueden cancelar el aterrizaje como medida preventiva para resguardar la seguridad de todos los pasajeros y la tripulación.








