Una nueva crisis migratoria sacude a la ciudad española de Ceuta, en el norte de África, luego de que miles de migrantes marroquíes ingresaran de forma irregular por distintos puntos de la frontera.
Ante la magnitud de la situación, el Gobierno de España desplegó unidades de las Fuerzas Armadas para reforzar la seguridad y asistir a la Guardia Civil en el control fronterizo.
El presidente de Ceuta, Juan Jesús Vivas, calificó lo ocurrido como un “caos absoluto” y pidió que se declare la emergencia nacional debido al colapso de los centros de recepción.
De acuerdo con las autoridades, muchos migrantes cruzaron bordeando y trepando las vallas fronterizas desde la localidad marroquí de Castillejos, mientras que otros llegaron a nado por el espigón de la playa del Tarajal.
La tragedia también dejó un saldo de al menos 18 personas fallecidas por ahogamiento durante los intentos de cruce por mar. Entre quienes lograron ingresar hay principalmente hombres jóvenes, aunque también llegaron familias con mujeres y niños.
Esta nueva ola migratoria se suma a las cerca de 1.500 personas que habían arribado a Ceuta en los diez días previos, desbordando por completo la capacidad de los centros de acogida.
Tras la emergencia, España y Marruecos acordaron reforzar la coordinación en la frontera y acelerar los procedimientos para devolver a quienes ingresaron de manera irregular.






