Aunque infusiones como el burrito, el boldo o la menta forman parte de la medicina tradicional y son consumidas por miles de personas, un equipo de investigadores de la Universidad Nacional del Nordeste (UNNE) busca determinar si su uso siempre es seguro o si, en determinadas condiciones, pueden representar un riesgo para la salud.
El estudio está encabezado por la licenciada en Criminalística Sofía Dell Orto, junto a especialistas del Instituto de Química Básica y Aplicada del Nordeste Argentino (IQUIBA-NEA). La investigación analiza 16 especies de uso popular, entre ellas burrito, boldo brasilero, marcela, menta, paico, ajenjo, llantén, yerba lucera y diente de león.
Para obtener resultados que reflejen el consumo real, los científicos preparan las plantas de la misma manera en que las utiliza la población, ya sea en infusiones o decocciones. Luego realizan ensayos de toxicidad utilizando larvas de Artemia salina y bulbos de cebolla, modelos ampliamente empleados en investigaciones científicas para detectar posibles efectos tóxicos y alteraciones celulares.
El objetivo es identificar qué compuestos naturales podrían resultar perjudiciales cuando se consumen en determinadas cantidades y comprobar si la toxicidad varía según factores como la dosis, la época del año en que se recolectó la planta, el tipo de suelo o las condiciones climáticas donde creció.
Los resultados permitirán elaborar recomendaciones basadas en evidencia científica para un consumo más seguro, especialmente dirigidas a niños, adultos mayores, embarazadas y personas con enfermedades preexistentes o que toman medicación, ya que algunas plantas medicinales también pueden interactuar con determinados fármacos.
Esta investigación busca aportar información clave para respaldar el uso responsable de la medicina tradicional y recordar que, aunque sean de origen natural, las plantas medicinales también pueden generar efectos adversos si no se utilizan de manera adecuada.










