Keiko Fujimori juró como nueva presidenta de Perú en una ceremonia realizada en el Congreso y dio inicio a su mandato con la promesa de impulsar un gobierno basado en el “método, la disciplina, el trabajo y una hoja de ruta clara”, con el propósito de abrir una nueva etapa para el país.
En su primer discurso como jefa de Estado, sostuvo que recibió “un Estado debilitado por la corrupción, donde las instituciones dejaron de servir a los ciudadanos”, cuestionando el desempeño de las administraciones anteriores. Además, adelantó que la lucha contra la inseguridad será uno de los pilares centrales de su gestión.
La flamante mandataria asumió el cargo en un contexto de fuerte inestabilidad política. Durante los últimos diez años, Perú tuvo ocho presidentes y ninguno consiguió completar su mandato, reflejando la crisis que atraviesa el sistema político del país.
Fotos: @presidenciaperu
Durante la ceremonia, Fujimori expresó: “Juro que defenderé esta tierra, la soberanía nacional, la libertad, la democracia y la independencia de los poderes del Estado. Haré cumplir la constitución política y las leyes del Perú. Velaré por la integridad física y moral de todos los peruanos, en especial de los que han sido históricamente postergados”.
También afirmó: “Respetando la libertad de culto, reconoceré la importancia de la Iglesia Católica en la formación cultural y moral del Perú. Trabajaré incansablemente por un país seguro, próspero y unido”.
En materia de seguridad, la nueva presidenta aseguró que buscará recuperar el control de los territorios afectados por el crimen organizado. “Vamos a recuperar cada barrio, cada carretera y cada espacio público para las familias peruanas. Allí donde el crimen organizado, el narcotráfico y la minería ilegal hayan arrebatado el control al Estado, haremos uso de todas las herramientas que la Constitución pone a disposición del Gobierno”, manifestó.
Asimismo, anunció que las Fuerzas Armadas tendrán un papel más activo durante los estados de emergencia. Según explicó, asumirán de manera temporal la conducción de las operaciones de seguridad y del control del orden interno, trabajando en conjunto con la Policía Nacional hasta restablecer la presencia del Estado en las zonas afectadas.
Con 51 años, Keiko Fujimori, hija del expresidente Alberto Fujimori —quien gobernó Perú entre 1990 y 2000 y fue condenado por violaciones a los derechos humanos y hechos de corrupción— alcanzó finalmente la presidencia luego de haber perdido por un estrecho margen en las elecciones de 2011, 2016 y 2021. Tras imponerse en el balotaje como candidata de Fuerza Popular, se convirtió en la primera mujer elegida por voto popular para ejercer la Presidencia de Perú.









