Los niveles de incumplimiento en el pago de créditos continuaron aumentando durante abril de 2026. Según los últimos relevamientos, la morosidad entre los particulares llegó al 12% dentro del sistema bancario, mientras que en las fintechs y entidades no bancarias alcanzó el 31,5%, reflejando las dificultades económicas que enfrentan numerosos hogares.
Los datos surgen de un informe elaborado por la consultora 1816 a partir de información de la Central de Deudores del Banco Central, y muestran un deterioro sostenido en la capacidad de pago tanto de familias como de empresas.
En el caso de los hogares, los atrasos superiores a 90 días pasaron del 11,5% al 12% en abril. Entre las empresas, la irregularidad subió del 3,1% al 3,3%, mientras que para el conjunto del sector privado avanzó del 7% al 7,3%.
Créditos más caros y mayores dificultades
El informe destaca que las mayores complicaciones se observan en las tarjetas de crédito y los préstamos personales, segmentos que concentran los niveles más altos de mora. Aunque los créditos prendarios e hipotecarios presentan mejores indicadores, también muestran un incremento gradual en los incumplimientos.
Los analistas señalan que este escenario genera un círculo complejo: la elevada morosidad obliga a mantener tasas de interés altas, lo que a su vez dificulta el acceso al financiamiento y complica aún más la recuperación de los préstamos.
Durante mayo, la tasa promedio de los préstamos personales bancarios se ubicó cerca del 67% anual, un nivel que sigue siendo elevado pese a la reducción registrada en otras tasas de referencia del sistema financiero.
Situación más delicada en fintechs
El panorama es aún más desafiante entre las entidades no financieras, donde predominan las fintechs y otras plataformas de crédito. En este segmento, la morosidad pasó del 30,7% al 31,5% durante abril.
Según el informe, una parte importante de este mercado está concentrada en empresas vinculadas al financiamiento digital y tarjetas de consumo, que han registrado un fuerte crecimiento en los últimos años.
Los especialistas advierten que, mientras persistan estos niveles de incumplimiento, será difícil que el crédito al consumo se convierta en un motor importante para la recuperación económica, especialmente en un contexto marcado por la pérdida de poder adquisitivo y la desaceleración de la actividad.
Por su parte, desde el Banco Central señalaron semanas atrás que comenzaban a observarse señales de mejora en algunos indicadores de pago, aunque esa tendencia todavía no se refleja plenamente en los números más recientes. Además, reiteraron que no está previsto implementar programas de asistencia o subsidios específicos para afrontar los problemas de endeudamiento de las familias.




