La industria textil, junto con los sectores de indumentaria, cuero y calzado, atraviesa un fuerte deterioro productivo en Argentina. Según un informe de la Federación de Industrias Textiles Argentinas (FITA), en junio se contabilizaron 16.536 puestos de trabajo registrados menos que en el mismo mes de 2025, lo que representa el 31% de la pérdida total de empleo industrial.
El retroceso se da en un contexto de menor producción y de fábricas que funcionan muy por debajo de su capacidad. La actividad del sector acumuló una caída del 22,6% entre enero y julio de 2026, mientras que solamente en julio la producción se contrajo 13% interanual.
El informe de FITA también advierte que la pérdida de puestos de trabajo se aceleró durante el último año. Entre diciembre de 2023 y junio de 2025 desaparecían alrededor de 650 empleos por mes en promedio. Luego, ese ritmo prácticamente se duplicó y llegó a unos 1.380 puestos mensuales.
La gerenta general de FITA, Celina Pena, relacionó la pérdida de empleos con el bajo nivel de actividad de las fábricas y señaló las dificultades que existen para recuperar el ritmo productivo.
“Las empresas quieren trabajar, pero la industria textil opera con más de la mitad de su capacidad sin utilizar”, sostuvo Pena, al tiempo que reclamó condiciones que permitan sostener los puestos de trabajo.
TAMBIÉN SE REDUJO LA CANTIDAD DE EMPRESAS
El deterioro no solamente se refleja en el empleo. En junio quedaron 4.282 establecimientos textiles y de confección activos, es decir, 517 menos que un año antes.
La cifra representa un promedio de aproximadamente 43 establecimientos menos por mes. La menor utilización de las instalaciones también limita las posibilidades de recuperar los niveles de producción y mantener las dotaciones de trabajadores.
En cuanto a la capacidad instalada, el sector utilizó apenas el 45,3%, un nivel considerablemente inferior al promedio de la industria en general.
Los precios también tuvieron una evolución por debajo de la inflación. Entre agosto de 2025 y agosto de 2026, las prendas de vestir, el cuero y el calzado registraron un aumento del 11%, mientras que la inflación general alcanzó el 33,5%. A su vez, los precios mayoristas del sector avanzaron menos que los del conjunto de las manufacturas.
EL POLLO SUPERÓ A LA CARNE VACUNA EN EL CONSUMO ARGENTINO
El escenario económico también modificó los hábitos de consumo de los hogares. Entre septiembre de 2025 y agosto de 2026, la oferta interna de carne vacuna cayó a 46,2 kilos por habitante, el nivel más bajo registrado para ese período desde 1990.
En ese contexto, el pollo pasó a ocupar el primer lugar entre las carnes más consumidas en Argentina. Durante los últimos doce meses, el consumo alcanzó los 47 kilos por habitante, apenas por encima de la carne vacuna.
El cambio aparece vinculado principalmente con la diferencia de precios y con las dificultades económicas que atraviesan los consumidores, que fueron modificando sus elecciones a la hora de comprar carne.
El cerdo también incrementó su participación en el consumo y llegó a un récord de 20,1 kilos por habitante.
La diferencia de precios ayuda a explicar esta modificación en las preferencias. Durante el período analizado, el valor de un kilo de carne vacuna equivalió al precio de 3,6 kilos de pollo entero o de 1,9 kilos de pechito de cerdo.






