La falta de demanda interna aparece como una de las mayores preocupaciones para las empresas. Según las últimas encuestas de Tendencia de Negocios del Indec, el 63,6% de los supermercados y el 52,9% de las industrias consideran que el bajo consumo limita su actividad. El escenario también impacta sobre las inversiones y el empleo formal.
La caída del consumo interno empieza a sentirse cada vez con más fuerza en sectores clave de la economía argentina. Supermercados e industrias, dos actividades con un peso importante en el empleo privado registrado, advierten que la falta de demanda se convirtió en uno de los principales obstáculos para sostener la producción, invertir y sumar trabajadores.
Los últimos datos de las encuestas de Tendencia de Negocios realizadas por el Indec muestran que la preocupación creció respecto de las mediciones anteriores.
Entre las industrias consultadas, el 52,9% señaló que la insuficiencia de la demanda interna es el principal factor que limita su producción. En la encuesta anterior, ese porcentaje había sido del 51,8%.
En los supermercados, el panorama aparece todavía más marcado. El 63,6% ubicó al consumo como su principal condicionante, por encima del 57,3% registrado en la medición previa y del 55% que se había observado en diciembre.
DOS SECTORES CLAVE PARA EL EMPLEO
El deterioro de la actividad tiene una importancia particular por el peso que tienen estos sectores dentro del mercado laboral formal.
De acuerdo con los datos oficiales, el comercio reúne alrededor de 1.219.600 trabajadores asalariados registrados del sector privado, mientras que la industria concentra aproximadamente 1.108.300 puestos de trabajo.
En conjunto, ambas actividades representan cerca del 38% del empleo privado formal, por lo que cualquier retroceso en sus niveles de actividad puede tener un impacto significativo sobre el mercado laboral.
Los indicadores de actividad también reflejan este escenario. En mayo, último dato disponible del Estimador Mensual de Actividad Económica (EMAE), el comercio mostró una caída interanual del 4,3%, mientras que la industria retrocedió 5,6%.
La evolución de las ventas y la producción también muestra una tendencia negativa. Entre noviembre de 2023 y mayo de 2026, las ventas de los supermercados acumularon una disminución del 9,2%, mientras que la producción industrial cayó 3,4% durante el mismo período.
EL IMPACTO YA SE SIENTE EN EL EMPLEO
La menor actividad también tuvo consecuencias sobre la cantidad de puestos de trabajo.
Desde el comienzo de la actual gestión nacional, la industria perdió alrededor de 85.600 empleos registrados, mientras que el comercio resignó otros 13.600 puestos.
Para Hernán Herrera, investigador del IAG, la situación está directamente relacionada con las dificultades que encuentran las empresas a la hora de decidir nuevas inversiones.
“Hoy en la encuesta industrial, el Indec muestra que sigue profundizándose el principal motivo para no invertir, que es la falta de demanda interna”, sostuvo.
Desde la consultora Vectorial coincidieron con ese diagnóstico y señalaron que el problema no pasa únicamente por conseguir financiamiento, sino por la falta de compradores que justifiquen una ampliación de la actividad.
“Buena parte de la economía no invierte no porque le falten dólares para endeudarse, sino porque la demanda que justificaría esa inversión no está”, plantearon.
En esa línea, la consultora explicó que incluso una mayor disponibilidad de créditos en dólares podría no ser suficiente para impulsar nuevas inversiones en empresas que actualmente trabajan con capacidad ociosa.
“Una empresa del sector industrial o de servicios que opera con capacidad ociosa y ve caer sus ventas en términos reales no va a tomar un crédito en dólares para expandir su producción, independientemente de si ese crédito está o no disponible. La restricción no es tanto financiera como real”, señalaron.
LAS FÁBRICAS TODAVÍA TRABAJAN CON CAPACIDAD OCIOSA
Otro dato que ayuda a entender el comportamiento de las empresas es el nivel de utilización de la capacidad instalada.
Según el Indec, durante el primer semestre del año las fábricas utilizaron, en promedio, el 57,6% de sus instalaciones.
El registro prácticamente no mostró cambios respecto del mismo período de 2025, cuando había alcanzado el 57,3%, y quedó apenas por encima del 55,6% correspondiente a la primera mitad de 2024.
Estos niveles todavía se encuentran lejos de aquellos que suelen llevar a las empresas a ampliar sus instalaciones, incorporar maquinaria o realizar inversiones para evitar que la capacidad productiva quede al límite.
Mientras exista margen para producir más con la infraestructura disponible, pero no aparezca una demanda suficiente para absorber esa producción, las decisiones de inversión tienden a mantenerse contenidas.
SUPERMERCADOS: SIN PLANES DE INCORPORAR PERSONAL
Las perspectivas para el empleo tampoco muestran señales alentadoras.
Entre los supermercados consultados por el Indec, ninguna empresa anticipó que vaya a aumentar su cantidad de trabajadores durante el próximo mes.
El 87,5% prevé mantener estable su dotación de personal, mientras que el 12,5% restante proyecta una reducción.
La situación entre las industrias es algo diferente, aunque también refleja cautela. Apenas el 4,1% de las empresas espera incrementar su plantel, mientras que el 78,8% calcula que mantendrá la cantidad actual de trabajadores y el 17,1% anticipa una disminución.
Los números muestran así que el problema del consumo va mucho más allá de las góndolas o de las fábricas. La menor demanda interna está condicionando las ventas y la producción, pero también está frenando decisiones de inversión y reduciendo las posibilidades de generar nuevos puestos de trabajo en dos de las actividades más importantes de la economía formal argentina.







