CUARENTA AÑOS DE SACERDOCIO: MONSEÑOR CANECIN ACOMPAÑÓ AL PADRE NORBERTO DAMELIO EN CURUZÚ CUATIÁ

La parroquia Nuestra Señora del Pilar de Curuzú Cuatiá fue escenario de una celebración especial el sábado 15 de agosto. En la solemnidad de la Asunción de la Bienaventurada Virgen María, la comunidad se reunió para acompañar al padre Norberto José Damelio al cumplir 40 años de vida sacerdotal.

La misa fue presidida por el obispo de Goya, monseñor Adolfo Ramón Canecin, y concelebrada por sacerdotes del clero diocesano y religioso. La celebración tuvo como eje la acción de gracias por las cuatro décadas de ministerio del presbítero y por el servicio pastoral que desarrolló a lo largo de su camino sacerdotal.

UNA MEMORIA AGRADECIDA POR EL CAMINO RECORRIDO

Durante la homilía, monseñor Canecin recordó que conoce al padre Damelio desde mucho antes de su ordenación. El encuentro entre ambos se produjo durante una actividad nacional de Pastoral Vocacional realizada en San Antonio de Arredondo, Córdoba.

A partir de ese recuerdo, el obispo propuso vivir el aniversario desde una “memoria agradecida”, poniendo en valor el llamado recibido por Norberto y la respuesta que dio a esa vocación, en una actitud que comparó con el “sí” pronunciado por María.

Canecin retomó una frase del padre Julián Zini para remarcar la importancia de mirar hacia atrás con gratitud: “Qué linda es la gente que tiene memoria, seguro que tiene esperanza también”.

En ese sentido, planteó que los 40 años de sacerdocio podían ser contemplados a la luz de una pregunta del salmista: «¿Con qué pagaré al Señor todo el bien que me hizo?».

Para el obispo, esa pregunta no se limita al aniversario sacerdotal. También puede hacerse presente en la vida de cualquier persona cuando mira su historia y descubre cuánto recibió a lo largo del camino.

“Todo lo que somos y tenemos es, en definitiva, un don de Dios. Quien reconoce cuánto ha recibido de Dios, también aprende a compartir y a caminar junto a los demás”, expresó.

La reflexión también estuvo atravesada por la solemnidad de la Asunción. Canecin puso el foco en María y en su manera de aceptar la acción de Dios, presentándose humildemente como “la servidora del Señor” y poniendo su vida en sus manos.

“Si Dios es el artesano, si Dios es el alfarero”, señaló el obispo, también el padre Norberto y cada cristiano pueden detenerse a reconocer la obra que Dios fue realizando en sus propias vidas.

En otro momento de la homilía, invocó la intercesión de María: “María, ayúdanos con tu intercesión a dejar a Dios ser Dios, para que ese gran proyecto pueda cumplirse en nosotros”.

Finalmente, animó a la comunidad a pedir “la gracia de tener un corazón agradecido, capaz de reconocer la presencia de Dios en nuestra historia y de responderle con amor”.

CUATRO DÉCADAS AL SERVICIO DE LA IGLESIA

El padre Norberto José Damelio tiene 72 años. Es hijo de Norberto José Damelio y Nélida Vicenta Pereyra.

Fue bautizado el 12 de junio de 1954 en la parroquia Nuestra Señora de la Providencia de la Capital Federal. Diez años después, el 15 de noviembre de 1964, recibió allí mismo el sacramento de la Confirmación.

Su formación sacerdotal se desarrolló en el Colegio Eclesiástico “Doce Apóstoles”, dependiente de la Facultad de Teología de la Universidad Católica Argentina (UCA).

El 24 de agosto de 1985 fue ordenado diácono en camino al sacerdocio en la parroquia Nuestra Señora de Luján de Florencio Varela, en la diócesis de Quilmes. La ordenación estuvo a cargo de monseñor Carmelo Juan Giaquinta, entonces obispo auxiliar de Viedma.

Al año siguiente, durante 1986, desarrolló su ministerio diaconal en la parroquia Nuestra Señora del Pilar de Curuzú Cuatiá, donde acompañó pastoralmente a los presbíteros Francisco Bousson y Teófilo Castillo.

El 15 de agosto de 1986, precisamente en la parroquia Nuestra Señora del Pilar, recibió la ordenación sacerdotal de manos de monseñor Luis Stöckler. Desde entonces, el lema que identifica su ministerio es “Haz de mí un instrumento de tu paz”.

Dos días después de su ordenación, el 17 de agosto de 1986, celebró su primera misa en Nuestra Señora del Pilar de Curuzú Cuatiá. Posteriormente, el 24 de agosto de ese mismo año, celebró otra misa en la parroquia Divina Providencia de Capital Federal.

Su camino pastoral continuó con nuevas responsabilidades. El 11 de mayo de 1987 fue designado administrador parroquial de Nuestra Señora del Pilar de Curuzú Cuatiá.

El 4 de marzo de 1990 asumió como cura párroco de San José Obrero de Goya. Siete años después, el 31 de mayo de 1997, pasó a desempeñarse como párroco de Nuestra Señora del Rosario de Monte Caseros. Allí también ejerció como capellán de la Escuela Privada “Presbítero Juan Perelló”.

En agosto de 2001, monseñor Luis Stöckler lo incorporó como miembro del Colegio de Consultores.

El 30 de abril de 2006 regresó a la parroquia Nuestra Señora del Pilar de Curuzú Cuatiá para asumir nuevamente como párroco. Además, durante esa etapa se desempeñó como capellán del Comando de la Primera División del Ejército Argentino, correspondiente a la guarnición militar de Curuzú Cuatiá.

Así, la celebración de este 15 de agosto reunió buena parte de la historia sacerdotal del padre Damelio. Fueron 40 años de servicio pastoral, distintos destinos y comunidades acompañadas, pero también una misma vocación expresada desde aquel lema que eligió para su ministerio: ser un “instrumento de paz”.

La comunidad diocesana aprovechó el aniversario para dar gracias por su vida sacerdotal y renovar la oración para que pueda continuar poniendo su ministerio al servicio del pueblo de Dios.