La investigación por el femicidio de Agostina Vega, la joven de 14 años hallada sin vida en Córdoba tras varios días de intensa búsqueda, continúa avanzando con nuevos elementos que buscan reconstruir las circunstancias del crimen.
La causa está a cargo del fiscal Raúl Garzón y tiene como principal acusado a Claudio Barrelier, de 33 años, quien permanece imputado como presunto responsable del homicidio.
Según una de las hipótesis que manejan los investigadores, el sospechoso habría trasladado los restos de la adolescente desde una vivienda ubicada en barrio Cofico hasta un descampado cercano a una zona rural. Para ello, creen que utilizó un automóvil Ford Ka negro que le habría sido facilitado por una persona de su entorno.
Las tareas de análisis incluyeron el relevamiento de cámaras de seguridad, que registraron movimientos considerados de interés para la causa. En las imágenes se observarían distintos objetos transportados dentro del vehículo, elementos que actualmente forman parte de las pericias que llevan adelante los especialistas.
Los restos fueron encontrados parcialmente enterrados en un terreno cercano a una acequia, gracias al trabajo realizado por los equipos de búsqueda y perros rastreadores. En el lugar, familiares de la víctima lograron reconocer pertenencias personales y características físicas que permitieron avanzar en la identificación.
La investigación también se enfoca en el análisis de dispositivos electrónicos y redes sociales, ya que los investigadores intentan determinar si hubo maniobras destinadas a ocultar lo sucedido o generar confusión durante los días posteriores a la desaparición de la adolescente.
En paralelo, el caso provocó un fuerte impacto en el entorno del acusado. Su madre expresó públicamente su conmoción por los hechos y manifestó su necesidad de conocer qué ocurrió realmente, reconociendo que nunca imaginó una situación de semejante gravedad.
Por otra parte, la madre de Agostina se presentó como querellante particular en la causa. La Justicia también ordenó diversas pericias sobre comunicaciones y registros telefónicos con el objetivo de esclarecer los vínculos que mantenía la menor y determinar posibles situaciones de manipulación o control ejercidas sobre ella.
Mientras continúa la investigación, los fiscales buscan reunir nuevas pruebas que permitan reconstruir con precisión cada etapa de los hechos y determinar todas las responsabilidades vinculadas al caso.




