{"id":9605,"date":"2026-05-08T09:30:04","date_gmt":"2026-05-08T12:30:04","guid":{"rendered":"https:\/\/elpueblonoticia.com.ar\/web\/?p=9605"},"modified":"2026-05-08T09:32:50","modified_gmt":"2026-05-08T12:32:50","slug":"crece-la-incertidumbre-muchos-jovenes-no-saben-como-sera-su-futuro-laboral","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/elpueblonoticia.com.ar\/web\/2026\/05\/08\/crece-la-incertidumbre-muchos-jovenes-no-saben-como-sera-su-futuro-laboral\/","title":{"rendered":"CRECE LA INCERTIDUMBRE: MUCHOS J\u00d3VENES NO SABEN C\u00d3MO SER\u00c1 SU FUTURO LABORAL"},"content":{"rendered":"<div id=\"modalTitle\">El 52% de los adolescentes no logra proyectar su futuro laboral y crece la incertidumbre por el empleo.<\/div>\n<div><\/div>\n<div id=\"modalIntrotext\">\n<div>La falta de perspectivas laborales entre los j\u00f3venes creci\u00f3 de forma alarmante en los \u00faltimos a\u00f1os. Especialistas advierten sobre el impacto de la crisis econ\u00f3mica, el deterioro educativo y la informalidad laboral juvenil.<\/div>\n<div><\/div>\n<div>\n<p>El 52% de los estudiantes argentinos de 15 a\u00f1os carecen de una idea clara sobre su trabajo futuro: m\u00e1s de la mitad no pudo identificar una ocupaci\u00f3n definida para su adultez en el cuestionario de la \u00faltima prueba PISA. La cifra aument\u00f3 30 puntos porcentuales en cuatro a\u00f1os y supera el promedio de incertidumbre laboral juvenil de los pa\u00edses de la OCDE (39%).<\/p>\n<p>M\u00e1s de la mitad de los adolescentes argentinos no logra imaginar su futuro laboral. El dato surge de un informe reciente basado en las pruebas PISA 2022, en el que el 52% de los estudiantes de 15 a\u00f1os no puede identificar una ocupaci\u00f3n concreta para su vida adulta, un salto significativo frente al 22% registrado en 2018. En esa proyecci\u00f3n de los j\u00f3venes entran en juego diversos factores, como miedo y ansiedad por el devenir de la vida al salir del secundario, en un contexto econ\u00f3mico desfavorable, escenario que se replica con mayor fuerza en los sectores m\u00e1s pobres y vulnerables.<\/p>\n<p>Lejos de ser un n\u00famero aislado, este indicador expone un fen\u00f3meno m\u00e1s profundo: las expectativas laborales de los j\u00f3venes hablan m\u00e1s de su presente que de su futuro. La falta de certezas no necesariamente implica desinter\u00e9s, sino un contexto donde proyectarse se vuelve cada vez m\u00e1s dif\u00edcil. Incluso entre quienes s\u00ed responden, aparecen definiciones vagas o poco realistas. En este marco, la incertidumbre no es solo individual. Es generacional.<\/p>\n<p>Los datos surgen del informe \u201c\u00bfC\u00f3mo imaginan los adolescentes su futuro laboral?\u201d, de Argentinos por la Educaci\u00f3n, elaborado por Guillermina Laguzzi (Organizaci\u00f3n de Estados Iberoamericanos), Juan Bonnin (CELES\/ CONICET-UNSAM), Mart\u00edn Nistal y Eugenia Orlicki. El documento analiz\u00f3 las expectativas laborales de los adolescentes argentinos a partir de las respuestas de los estudiantes de 15 a\u00f1os al cuestionario de las pruebas PISA 2022, que pregunta a los participantes qu\u00e9 tipo de trabajo esperan tener a los 30 a\u00f1os.<\/p>\n<p>El contexto econ\u00f3mico aparece como un factor clave para entender este fen\u00f3meno. La inestabilidad, la inflaci\u00f3n y la dificultad de acceso al empleo formal moldean las expectativas de los j\u00f3venes, que crecen en un entorno donde el futuro se percibe fr\u00e1gil. Distintos estudios cualitativos se\u00f1alan que el miedo al futuro es una constante entre adolescentes. En algunos casos, est\u00e1 vinculado a preocupaciones inmediatas \u2014como ayudar econ\u00f3micamente en el hogar\u2014 y en otros, a la sensaci\u00f3n de que las oportunidades son limitadas.<\/p>\n<p>Al respecto, Julio Bresso, profesor de la Facultad de Ciencias Empresariales de la Universidad Austral y director ejecutivo de Bresso Gesti\u00f3n Humana, asegur\u00f3 que \u201cla situaci\u00f3n es dif\u00edcil y los n\u00fameros lo confirman: el desempleo juvenil casi triplica al de los adultos\u201d. Ante la consulta de \u00c1mbito sobre la din\u00e1mica de los j\u00f3venes en el mercado laboral, dijo que \u201chay una paradoja\u201d en ese movimiento, dado que \u201cel 94% de las empresas dice que no encuentra los perfiles que necesita, mientras los j\u00f3venes no consiguen trabajo. Hay oferta y demanda, pero el puente no existe. Ah\u00ed est\u00e1 la oportunidad\u201d, plante\u00f3.<\/p>\n<p>Esta incertidumbre no afecta a todos por igual. Entre los estudiantes con menor rendimiento acad\u00e9mico, el nivel de indefinici\u00f3n es mayor: el 56% de quienes no alcanzan el nivel m\u00ednimo en Matem\u00e1tica no tiene claro su futuro laboral, frente al 38% de quienes s\u00ed lo logran. A su vez, el factor socioecon\u00f3mico profundiza la brecha: casi 6 de cada 10 j\u00f3venes del quintil m\u00e1s bajo no pueden proyectar una ocupaci\u00f3n, mientras que en los sectores m\u00e1s favorecidos el porcentaje baja al 39%.<\/p>\n<p>Seg\u00fan Bresso, \u201choy 6 de cada 10 j\u00f3venes trabajan en la informalidad, sin obra social ni aportes. No es una elecci\u00f3n, es lo que hay. Y casi la mitad necesita combinar un empleo fijo con actividades freelance\u201d. En ese sentido, para el especialista es \u201cuna se\u00f1al positiva\u201d, ya que \u201cson chicos que no se quedan quietos\u201d. \u201cEl problema es que el sistema no los acompa\u00f1a\u201d, se\u00f1al\u00f3.<\/p>\n<p>Seg\u00fan explica Romina De Luca, investigadora del CONICET y coordinadora del \u00e1rea de educaci\u00f3n del Centro de Estudios e Investigaci\u00f3n en Ciencias Sociales (CEICS), \u201c8 de cada 10 estudiantes quieren seguir estudiando al terminar la escuela secundaria\u201d, seg\u00fan datos de las pruebas Aprender (2022 y 2024) lo que marca una fuerte aspiraci\u00f3n a continuar su formaci\u00f3n. Sin embargo, esa intenci\u00f3n convive con una percepci\u00f3n m\u00e1s pesimista: \u201cDentro de los sectores de menores recursos el 67% de las chicas y chicos cree que su futuro se encontrar\u00e1 determinado por la situaci\u00f3n econ\u00f3mica\u201d.<\/p>\n<p>Esta tensi\u00f3n entre deseo y realidad se profundiza al observar las condiciones en las que transitan la secundaria. De acuerdo con el Relevamiento Anual 2024, \u201cel 40% declara que mientras estudia lleva, trae o cuida familiares\u201d, mientras que \u201cun tercio ayuda a familiares en su trabajo, 3 de cada 10 trabaja por cuenta propia y 15 de cada 100 lo hace fuera de su casa\u201d. Estas cifras reflejan una carga de responsabilidades que impacta directamente en la experiencia educativa.<\/p>\n<p>El informe tambi\u00e9n pone en evidencia una brecha persistente entre la escuela secundaria y el mundo del trabajo. Aunque el 85% de los estudiantes planea seguir estudiando al egresar, y el 65% proyecta trabajar, muchos lo hacen sin una hoja de ruta clara. La falta de orientaci\u00f3n vocacional, el escaso v\u00ednculo con el sector productivo y la ausencia de experiencias laborales tempranas dificultan la construcci\u00f3n de un proyecto profesional s\u00f3lido. Diversas investigaciones coinciden en que los j\u00f3venes que logran definir un plan de carrera en la adolescencia tienen mejores resultados laborales en el futuro. Sin embargo, en Argentina, ese camino sigue siendo la excepci\u00f3n y no la regla.<\/p>\n<p>\u201cEl paso de la secundaria al trabajo es el momento m\u00e1s cr\u00edtico y el m\u00e1s abandonado\u201d, advirti\u00f3 Julio Bresso. \u201cEl sistema educativo no prepara a los j\u00f3venes para insertarse en el mundo laboral, y eso se nota desde el primer d\u00eda. Los que logran diferenciarse son los que desarrollaron habilidades blandas como comunicaci\u00f3n, trabajo en equipo, adaptabilidad. No es magia, es entrenamiento\u201d, remarc\u00f3.<\/p>\n<p>Cuando proyectan su futuro laboral, explic\u00f3 Bresso, los j\u00f3venes \u201cquieren sentido, no solo sueldo\u201d. \u201cLa Argentina tiene la peor expectativa de contrataci\u00f3n del mundo: apenas el 4%, contra un promedio global del 25%. Ese n\u00famero duele. Pero tambi\u00e9n marca d\u00f3nde hay que trabajar\u201d. En ese sentido, el especialista enfatiz\u00f3 que \u201cel t\u00edtulo universitario ya no alcanza solo y el secundario -sea privado o p\u00fablico- tampoco est\u00e1 preparando bien para lo que viene\u201d. Para el especialista, \u201clas habilidades que van a marcar la diferencia se aprenden haciendo: voluntariados, pr\u00e1cticas, proyectos propios\u201d puesto que \u201clas tareas rutinarias las va a hacer la inteligencia artificial\u201d, analiz\u00f3. \u201cLo que no puede reemplazar es la capacidad humana de conectar, decidir y adaptarse. Ah\u00ed tienen que invertir su energ\u00eda los j\u00f3venes de hoy\u201d, agreg\u00f3.<\/p>\n<p>En un contexto atravesado por la incertidumbre, fortalecer el puente entre educaci\u00f3n y empleo aparece como un desaf\u00edo urgente. No solo para reducir la desorientaci\u00f3n, sino tambi\u00e9n para ofrecer a las nuevas generaciones herramientas concretas que les permitan proyectar y construir su futuro. Por lo tanto, adem\u00e1s de lo psicol\u00f3gico y la econ\u00f3mico, tambi\u00e9n entra en juego la calidad educativa y los resultados de los aprendizajes, en un momento donde los recursos para educaci\u00f3n estatal son objeto de recortes y ajuste, lo cual deriva en j\u00f3venes que salen al mercado laboral y a la vida acad\u00e9mica de estudios superiores con conocimientos b\u00e1sicos y pocas herramientas. \u201cPese a que es obligatorio desde 2006, solo 10 de cada 100 llegan en tiempo y forma con conocimientos satisfactorios y si en 2018 722.588 estudiantes terminaban la primaria, en 2024 llegaban al \u00faltimo a\u00f1o del secundario 547.414, es decir, el 75%. Hay que destacar adem\u00e1s que el 21% no egresa\u201d, resalt\u00f3 Romina De Luca.<\/p>\n<p>Y agreg\u00f3: \u201cSi recomponemos ese n\u00famero, de cada 100 que terminaron la primaria en 2018 un 40% no egres\u00f3. El cuadro se agrava si observamos las pericias con las que logran egresar: el 15,8% tiene nivel lector debajo del b\u00e1sico, 26,2% b\u00e1sico mientras que en matem\u00e1tica se observa una verdadera cat\u00e1strofe: 54,6% se ubica en el nivel debajo del b\u00e1sico y 31,2% en el nivel b\u00e1sico\u201d.<\/p>\n<p>En efecto, \u201clos datos del INDEC muestran que la desocupaci\u00f3n juvenil duplica los valores del conjunto de la poblaci\u00f3n\u201d, precis\u00f3 De Luca. A esto se suma el \u201cefecto cuna\u201d, es decir, la incidencia de \u201clas trayectorias familiares socioeducativas y econ\u00f3micas en las perspectivas de las y los j\u00f3venes\u201d. La especialista resumi\u00f3, de forma categ\u00f3rica, c\u00f3mo es la din\u00e1mica de esa cadena que deriva en la falta de expectativa de los adolescentes al terminar la secundaria: \u201cSi miramos la incidencia del factor educativo, 1 de cada 2 j\u00f3venes cuyas familias no terminaron el secundario reproduce ese cuadro. Y seg\u00fan el Censo de 2022, m\u00e1s 3.283.000 personas de entre 20 y 39 a\u00f1os tienen como m\u00e1ximo nivel educativo primaria completa o secundaria incompleta. Es decir, son las familias de los estudiantes que hoy est\u00e1n en la escuela argentina. Y sus expectativas se encuentran, entonces, moldeadas por la realidad laboral y educativa de esas familias\u201d.<\/p>\n<p>Entre quienes s\u00ed logran imaginar su futuro, las aspiraciones laborales muestran una fuerte concentraci\u00f3n en pocas profesiones, muchas de ellas asociadas a alto prestigio social. Sin embargo, esta visi\u00f3n contrasta con la estructura real del mercado laboral argentino, donde predominan empleos en servicios, comercio y ocupaciones de menor calificaci\u00f3n.<\/p>\n<p>En la Argentina, los perfiles deseados var\u00edan seg\u00fan el g\u00e9nero. Entre las mujeres predominan: m\u00e9dica (11,6%), psic\u00f3loga (10,9%) y abogada (9,8%), con el rol docente en cuarto lugar (6,2%). Entre los varones se destacan: deportista (11%), ingeniero (8,2%) y profesional TIC (6,6%). Adem\u00e1s, el 60% de los estudiantes argentinos se agrupan en solo diez ocupaciones principales, mientras que en el total de 81 pa\u00edses analizados este grupo suma solo el 44%, lo que sugiere una menor diversidad de aspiraciones profesionales en Argentina.<\/p>\n<p>El 61% de los j\u00f3venes argentinos planea ingresar a profesiones cient\u00edficas e intelectuales, en sinton\u00eda con la tendencia regional. El 15% opta por ocupaciones elementales, el 10% se inclina por ser t\u00e9cnico, profesional de nivel medio y otro 10% trabajador de servicios y ventas. Entre los que aspiran a funciones directivas, la dispersi\u00f3n es notoria: en Colombia el inter\u00e9s por cargos de gesti\u00f3n asciende al 14%, pero en Argentina es solo el 5% y en Brasil, Chile, Panam\u00e1 y Per\u00fa menos del 2% expresa esa ambici\u00f3n.<\/p>\n<p>La falta de expectativas laborales entre los j\u00f3venes no responde \u00fanicamente a una cuesti\u00f3n individual o vocacional. Detr\u00e1s de esa incertidumbre aparecen a\u00f1os de deterioro educativo, crisis econ\u00f3mica y desigualdad social acumulada. En ese contexto, construir un proyecto de vida deja de ser una meta clara para convertirse, muchas veces, en una inc\u00f3gnita. El desaf\u00edo ya no pasa solo por garantizar el acceso a la escuela, sino por construir un puente real entre educaci\u00f3n y trabajo. Sin herramientas concretas, orientaci\u00f3n y oportunidades, miles de j\u00f3venes terminan enfrentando la adultez con m\u00e1s dudas que certezas sobre su futuro.<\/p>\n<\/div>\n<\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El 52% de los adolescentes no logra proyectar su futuro laboral y crece la incertidumbre por el empleo. La falta de perspectivas laborales entre los j\u00f3venes creci\u00f3 de forma alarmante en los \u00faltimos a\u00f1os. Especialistas advierten sobre el impacto de la crisis econ\u00f3mica, el deterioro educativo y la informalidad laboral juvenil. 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