Trabajadores de laempresa TIG y Minibus rehenes de una crisis que ellos no provocaron

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Viernes 15 de Mayo de 2026

La situación que atraviesan los empleados de las empresas TIG y Minibús de Paso de los Libres expone una vez más la fragilidad del sistema de transporte urbano y el abandono que sufren quienes sostienen diariamente el servicio.

El audio a nuestra redacción en las últimas horas refleja con crudeza el drama que viven los trabajadores despedidos y suspendidos. Allí se relata cómo, luego de más de quince días sin cobrar sus salarios, los empleados debieron organizar una protesta pacífica y hasta una olla popular para reclamar algo tan básico como el pago de sus haberes.
Según el testimonio, existía un “pacto de caballeros” mediante el cual el empresario se habría comprometido a pagar el 50% de los salarios adeudados a diez trabajadores despedidos. Sin embargo, el acuerdo no se cumplió en los tiempos prometidos y recién después de la protesta se abonó una parte del sueldo a cinco empleados, mientras los restantes quedaron a la espera de cobrar al día siguiente.

La escena duele y preocupa: trabajadores haciendo fuego, tomando mates y organizándose para reclamar lo que les corresponde después de semanas sin ingresos. Familias enteras atravesando necesidades mientras continúan las amenazas de despidos, suspensiones y el constante intercambio de cartas documento.

Pero detrás del conflicto salarial también aparece una discusión más profunda. Desde hace tiempo, gran parte de la comunidad cuestiona la manera en que las crisis empresariales terminan utilizándose como mecanismo de presión para justificar aumentos en el boleto del transporte urbano.

Cada vez que el sistema entra en tensión, los trabajadores quedan expuestos y los usuarios terminan siendo rehenes de una disputa económica donde siempre pagan los mismos: el empleado que no cobra y el vecino que debe afrontar nuevas subas.
Resulta imposible no preguntarse hasta cuándo continuará esta lógica donde los empresarios trasladan sus problemas financieros a los trabajadores y a la sociedad. Porque mientras se habla de costos, subsidios y tarifas, hay choferes y empleados que no saben cómo sostener a sus familias.

El reclamo de los trabajadores de TIG y Minibús no parece tener un tinte político ni violento. El propio audio habla de una protesta tranquila, de compañeros unidos intentando encontrar respuestas y de la decisión de “seguir la lucha como el primer día”. Una frase que resume el agotamiento y la desesperación de quienes sienten que fueron abandonados.
La crisis del transporte urbano en Paso de los Libres ya no puede taparse con parches ni promesas. Hace falta responsabilidad empresarial, controles del Estado y soluciones reales que prioricen a los trabajadores y a los usuarios por encima de cualquier interés económico.

Porque detrás de cada colectivo parado, de cada protesta y de cada reclamo salarial, hay familias libreseñas intentando sobrevivir en medio de una crisis que no provocaron.

Por : Rolón Javier Adrian