¿Vocero o Barrera? El Inédito Cargo Municipal que Incomunicá

Actualidad

Viernes 10 de Abril de 2026

Editorial por : Rolón Javier Adrián

Editorial por : Rolón Javier Adrián
Paso de los Libres es protagonista de un caso inédito en la República Argentina: la designación de un “vocero municipal” en la figura del profe Tarabini. Si bien la modernización de la comunicación institucional puede ser bienvenida, la creación de este cargo abre un interrogante clave: ¿está pensado para acercar el municipio al vecino o para alejarlo?
La función de un vocero, por definición, es facilitar el diálogo, transmitir información oficial y ser nexo entre la gestión y la comunidad. Sin embargo, en los hechos, la experiencia de los libreños parece ir en sentido contrario. Crecen las quejas de vecinos que intentan plantear reclamos o inquietudes y se topan con un muro de silencio. El testimonio que circula es elocuente: madres que necesitan respuestas deben peregrinar hasta la municipalidad, solo para que les digan que “está ocupado”. Y lo más grave: la sensación instalada de que a algunos sí los recibe y a otros “los esconden”.
Si el vocero no atiende al vecino, entonces deja de ser un puente para convertirse en un filtro. Y un filtro discrecional atenta contra el principio básico de igualdad ante el Estado. Tener un cargo novedoso no alcanza. Lo que legitima a una figura pública es la accesibilidad, la transparencia y la capacidad de respuesta.
La comunicación municipal no puede ser un privilegio para unos pocos. Si el municipio decidió innovar creando una vocería, debe garantizar que funcione como canal abierto, no como oficina cerrada. Caso contrario, lo que parecía un avance institucional termina siendo un retroceso en participación ciudadana.
Urge que el Ejecutivo Municipal aclare el rol, las funciones y, sobre todo, los mecanismos de contacto con el profe Tarabini. Porque un vocero que no escucha, no comunica. Solo silencia. Y en democracia, el silencio oficial nunca es buena señal.