La reforma laboral, el primer test político que deberá enfrentar Milei en 2026

El ministro del Interior, Diego Santilli, es el encargado de llevar adelante las negociaciones con los gobernadores, que resultarán clave para el futuro del proyecto.

Fin de las vacaciones para la política. Las reuniones de gabinete, las negociaciones por la reforma laboral y la agenda frenética de Javier Milei –pero también la del ministro del Interior, Diego Santilli– inauguraron un 2026 que hasta acá había transcurrido en pausa, al menos en las oficinas públicas.

El arranque deja algunas certezas. Por un lado, el Gobierno nacional suma voluntades para aprobar el primer test parlamentario del año, la reforma laboral, que llegará al recinto el 11 de febrero, y vuelve a apoyarse en los jefes provinciales.

Por otro, Milei capitaliza a su favor la agenda internacional, incluso aquellas situaciones en las que es apenas actor de reparto –como el acuerdo entre el Mercosur y la Unión Europea–, mientras el peronismo sigue embotado, sin capacidad de reacción, atrapado en una interna inacabable.

La reforma laboral concentra hoy el centro de las preocupaciones y su desenlace sigue abierto.

En ese marco, en el oficialismo analizan una propuesta que, por lo bajo, hicieron llegar emisarios de los gobernadores: que la baja de Ganancias para las empresas sea progresiva. Ese articulado molesta en las provincias, ya que Ganancias se reparte de manera automática y queda la sensación de que “siempre Milei baja los impuestos que no recauda”, como decían desde un distrito aliado.

La baja progresiva será, así, una carta de negociación de La Libertad Avanza para evitar que los recursos coparticipables se vean afectados de forma intempestiva.

El mensaje que recibieron en la Casa Rosada es que hay buena voluntad, como la hubo con el Presupuesto. Los gobernadores serán la llave de la llamada Ley de Modernización Laboral, un proyecto para el cual a Javier Milei no le sobran los votos.

Sin embargo, los mandatarios no parecen dispuestos a acompañar a ciegas, sin conocer la moneda de cambio. En la última semana hubo señales para el buen entendedor: el neuquino Rolando Figueroa pidió coparticipar el impuesto a los combustibles, por ejemplo.