En el marco del Mes de Goya y de la Plena Inclusión, la licenciada en Fonoaudiología Noelia Duarte puso el foco en la importancia de detectar de manera temprana las dificultades en el desarrollo infantil, acompañar a las familias y dejar atrás viejas creencias relacionadas con los retrasos en el lenguaje. También anunció una jornada comunitaria que se realizará en la Casa del Bicentenario.
Durante una entrevista radial centrada en la comunicación y la salud integral, Duarte repasó los cambios que se produjeron en los últimos años en los abordajes terapéuticos destinados a niños y adolescentes y destacó el trabajo interdisciplinario que lleva adelante el Espacio Educativo Terapéutico “Puzzle”.
La profesional remarcó que la intervención temprana, el acompañamiento familiar y el trabajo coordinado entre las distintas disciplinas son fundamentales para favorecer el desarrollo de cada niño. En ese contexto, junto con la Coordinación de Discapacidad de la Municipalidad de Goya, confirmó una charla abierta y gratuita para el próximo sábado 10 de octubre.
“PUZZLE”: UN EQUIPO DONDE CADA DISCIPLINA ES UNA PIEZA
Los abordajes vinculados con las dificultades del neurodesarrollo fueron cambiando de manera importante durante las últimas décadas. Se pasó de miradas centradas en conceptos asistenciales o peyorativos a una perspectiva integral, que contempla a la persona y también los diferentes entornos en los que se desarrolla.
Dentro de ese modelo funciona el Espacio Educativo Terapéutico “Puzzle”, un nombre que representa justamente la articulación entre las distintas disciplinas que intervienen con un mismo objetivo: acompañar y favorecer el desarrollo de niños y adolescentes.
El equipo está integrado por fonoaudiólogas, psicopedagogas, psicólogas y profesoras de educación especial que trabajan como docentes de apoyo a la inclusión, conocidas también como maestras integradoras. La coordinación general está a cargo de Guadalupe, licenciada en Educación Especial.
Esta modalidad permite vincular el trabajo clínico con la trayectoria educativa de cada paciente y mantener una comunicación permanente entre el espacio terapéutico y las instituciones escolares.
LA FAMILIA, UNA PARTE FUNDAMENTAL DEL TRATAMIENTO
Uno de los puntos centrales planteados por Noelia Duarte fue el lugar que ocupa la familia dentro de los tratamientos. La especialista explicó que quedó atrás la idea de un profesional que trabaja de manera aislada, sin tener en cuenta lo que ocurre en el entorno cotidiano del niño.
Como gran parte de las rutinas se desarrolla en el hogar, los profesionales buscan que las familias tengan una participación activa y puedan acompañar las estrategias trabajadas durante las terapias. De esta manera, los objetivos se adaptan también a las necesidades, posibilidades y demandas concretas de cada grupo familiar.
En ese sentido, Duarte destacó la importancia de construir lo que en el ámbito profesional se denomina un “traje a medida”.
“No hay una receta única; en el ámbito profesional hablamos del ‘traje a medida’, diseñado de manera artesanal para cada niño y cada familia”, explicó.
La intención es establecer objetivos que puedan alcanzarse de manera progresiva, priorizando aquello que resulte posible y sostenible en la vida cotidiana por encima de expectativas idealizadas.
DETECTAR A TIEMPO Y DEJAR ATRÁS VIEJOS MITOS
En cuanto a la edad para realizar una consulta, la especialista explicó que muchas derivaciones llegan desde las instituciones educativas, como jardines maternales y salas de 3 y 4 años, mientras que otras son realizadas por pediatras que siguen el desarrollo global de los niños.
Sin embargo, remarcó que no se debería demorar una evaluación bajo la idea de que el niño todavía es demasiado pequeño. Actualmente, las evaluaciones fonoaudiológicas pueden realizarse desde el año y 9 meses, con el objetivo de establecer pautas de seguimiento o determinar si es necesario comenzar un tratamiento.
Duarte también hizo hincapié en la necesidad de derribar algunos mitos que todavía circulan y que pueden terminar retrasando una consulta. Entre ellos mencionó las creencias que atribuyen la falta de habla al tiempo prolongado de lactancia materna, al uso de mamadera o chupete, al frenillo sublingual o incluso al género del niño.
La profesional aclaró que determinados factores orgánicos pueden influir en algunas articulaciones específicas, pero que por sí solos no explican un retraso generalizado en la comunicación.
Para estimular el lenguaje desde el hogar, recomendó recurrir al habla dirigida o “baby talk”, utilizando cambios de tono, modulación y estiramiento de determinadas palabras. También aconsejó combinar onomatopeyas con las palabras reales y aprovechar momentos cotidianos como el juego, el baño y las comidas para generar situaciones de comunicación.
APOYOS VISUALES Y UNA DISCIPLINA QUE ACOMPAÑA TODAS LAS ETAPAS DE LA VIDA
Otro de los temas abordados fue el uso de apoyos visuales como herramientas para facilitar la comunicación. Según explicó Duarte, estos recursos aportan mayor estructura y claridad, tanto para niños que presentan desafíos en el lenguaje como para la comunidad en general.
A partir de esa mirada, el Espacio Educativo Terapéutico “Puzzle” inició el ciclo del “Mes de la Plena Inclusión” con una capacitación específica sobre apoyos visuales destinada a docentes y familias.
Durante la entrevista también se puso en valor el amplio campo de acción de la fonoaudiología. La disciplina no se limita al trabajo con niños y adolescentes, sino que interviene en la comunicación humana durante todas las etapas de la vida.
En el caso de los adultos, la especialidad también tiene una función preventiva y terapéutica vinculada con la salud vocal, especialmente en profesionales de la voz, locutores y docentes.
En ese ámbito, la recomendación pasa por incorporar hábitos de higiene vocal y recuperar la respiración diafragmática como herramientas para prevenir el mal uso y el abuso de la voz.
La mirada integral planteada por Duarte coloca así a la detección temprana, la participación familiar, el trabajo interdisciplinario y la inclusión como partes de un mismo proceso, con intervenciones adaptadas a las necesidades concretas de cada niño y su entorno.







