GOYA SE SUMÓ A LA CAMPAÑA DE PREVENCIÓN DEL SUICIDIO CON UNA GRAN JORNADA EN AMARILLO

En el marco del Mes de la Prevención del Suicidio y con motivo del Día Mundial de la Prevención del Suicidio, Goya llevó adelante una jornada de concientización que reunió a vecinos de distintos sectores de la ciudad en una propuesta marcada por el color amarillo.

La actividad comenzó con una gran movida aeróbica que tuvo como punto de partida la playa El Inga, en la Costanera Norte, y finalizó en el sector del paseo público renovado, en la nueva costanera, donde se desarrolló una Master Class de Zumba a cargo del programa municipal “Goya Baila”.

Desde las 14 horas, fueron llegando los participantes. Se sumaron integrantes de equipos de corredores de la ciudad, ciclistas, funcionarios, concejales y público en general, muchos de ellos llevando remeras, pañuelos, globos y distintos elementos de color amarillo como símbolo de adhesión a la fecha.

UNA MARCHA QUE RECORRIÓ DISTINTOS PUNTOS DE LA CIUDAD

La denominada “Marcha Amarilla” contó con el acompañamiento de móviles de las Direcciones de Deportes y de Tránsito, que colaboraron para organizar y marcar el recorrido.

El trayecto pasó por algunos lugares emblemáticos de la ciudad. Desde la Costanera Norte, los participantes continuaron hacia el predio Costa Surubí, siguieron por calle Colón, pasaron frente al edificio Municipal y llegaron hasta plaza Mitre.

Desde allí, la marcha continuó hacia la costanera por calle Wenceslao Fernández, donde se concentró la actividad final.

En ese lugar, el equipo del programa “Goya Baila” tomó el protagonismo con una propuesta de baile y aeróbica que invitó a todos a participar y convirtió el cierre de la jornada en un espacio de encuentro.

La participación de vecinos, deportistas, autoridades y representantes de distintas áreas mostró la adhesión de la ciudad a una fecha que busca instalar la importancia de hablar, escuchar y acompañar como parte de las acciones de prevención del suicidio.

LA CATEDRAL SE ILUMINÓ DE AMARILLO

La jornada tuvo además un cierre simbólico. Por la noche, el templo catedralicio de la ciudad fue iluminado de color amarillo, completando una jornada en la que distintos espacios y vecinos de Goya se sumaron a la concientización.

El color amarillo volvió así a ocupar distintos lugares de la ciudad como una expresión visible de acompañamiento y compromiso con la prevención del suicidio y la promoción de la salud mental.