El Gobierno anunció una nueva medida para intentar darle impulso al mercado de créditos hipotecarios y, al mismo tiempo, mover uno de los sectores que considera clave para la recuperación económica: la construcción.
El ministro de Economía, Luis Caputo, presentó un programa que utilizará recursos del Fondo de Garantía de Sustentabilidad (FGS), administrado por la ANSES, para que los bancos puedan conseguir financiamiento de largo plazo y ofrecer mejores condiciones a las familias que buscan acceder a su primera vivienda.
El programa tendrá un monto total de hasta $2 billones y, de acuerdo con la estimación del ministro, podría generar soluciones habitacionales para unas 18.000 familias.
La operatoria se realizará mediante licitaciones de plazos fijos a tasa fija requerida. La intención es que las entidades financieras puedan “fondearse” a largo plazo y, a partir de esos recursos, ampliar la oferta de préstamos hipotecarios.
“Buscamos un impulso fuerte al desarrollo de estos créditos, que ayudará a impulsar la construcción. El monto a licitar daría soluciones habitacionales para 18.000 familias”, señaló Caputo.
Uno de los puntos centrales del anuncio es que los bancos que participen no podrán otorgar estos préstamos a una tasa superior a UVA + 7,5%.
La iniciativa se suma a la flexibilización de los préstamos en dólares para empresas que el Gobierno había anunciado días atrás. Con ambas medidas, la administración nacional busca generar movimiento en la economía, especialmente en sectores que vienen mostrando mayores dificultades, y apuntalar el crecimiento.
QUÉ PAPEL TENDRÁ EL FONDO DE LA ANSES
Durante la presentación, Caputo buscó dejar en claro que el Fondo de Garantía de Sustentabilidad no asumirá el riesgo de los créditos que reciban las personas.
“El FGS no es correr ningún riesgo crediticio de personas humanas, ese es el trabajo de los bancos”, explicó el ministro.
En ese sentido, remarcó que el fondo solamente aportará liquidez a las entidades financieras. Serán los bancos los responsables de evaluar a cada solicitante, otorgar los préstamos y asumir las consecuencias propias de esa actividad.
“El FGS simplemente provee de liquidez a los bancos y son los bancos encargados de dar el crédito, evaluar ese crédito y correr las consecuencias naturales de ese negocio”, sostuvo Caputo.
El anuncio se produjo, además, en una jornada de fuerte actividad política. Al mediodía estaba previsto el inicio de una sesión en la Cámara de Diputados en la que se tratarían dos proyectos considerados centrales por el Gobierno: la reforma de la Carta Orgánica del Banco Central y los cambios en la ley de Inocencia Fiscal.
CÓMO SE DISTRIBUIRÁN LOS $2 BILLONES
El programa contempla un total de $2 billones, que serán adjudicados en diferentes licitaciones de $200.000 millones cada una.
Caputo adelantó que la primera convocatoria está prevista para la próxima semana.
El esquema establece dos tramos de financiamiento para los bancos. El primero tendrá un plazo de un año y una tasa de UVA más un spread mínimo de 2,50%. El segundo se extenderá durante cinco años y tendrá una tasa de UVA +4,5%.
Cada entidad podrá ofertar hasta el 20% del monto total correspondiente a cada licitación. Una vez constituido el depósito, los bancos tendrán 90 días corridos para utilizar esos recursos.
El Banco Central será el encargado de organizar las licitaciones junto con el FGS y también tendrá la tarea de controlar que el dinero sea destinado efectivamente a créditos hipotecarios dentro del período establecido.
LAS CONDICIONES PARA QUIENES BUSQUEN UNA VIVIENDA
Los préstamos que se otorguen utilizando estos fondos estarán destinados a la compra de primera vivienda.
La tasa máxima permitida será de UVA + 7,50%, mientras que el plazo mínimo será de 15 años. Además, cada crédito tendrá un tope equivalente a 150.000 UVA.
Para explicar cómo podría funcionar el esquema en la práctica, Caputo presentó un ejemplo concreto.
Se trata de una propiedad valuada en US$106.667, con un financiamiento equivalente al 75% del valor del inmueble. En ese caso, el monto del préstamo alcanzaría los $120.920.000.
El ejemplo contempla una tasa de UVA + 7% y un plazo de 25 años. Con esas condiciones, la cuota inicial sería de $865.098.
Para acceder al crédito, el grupo familiar debería acreditar un ingreso neto de $3.460.391, tomando como referencia una relación cuota-ingreso del 25%.
“Las cuotas se asemejarían mucho a un alquiler”, sostuvo Caputo al explicar el objetivo del programa.
La apuesta oficial es que el nuevo esquema permita ampliar el acceso al financiamiento para la compra de viviendas y, al mismo tiempo, genere mayor actividad en la construcción, uno de los sectores que el Gobierno busca utilizar como motor para reactivar la economía.








