
Una madre de Paraje San Martín, ubicado a unos 55 kilómetros de Goya, contó el mal momento que vivió este domingo 16 de agosto cuando llevó a su hija al Hospital Pediátrico Ángel de la Guarda.
La mujer llegó cerca de las 13:30 con la pequeña Laila Samir. Según relató, una enfermera le tomó la fiebre y le dio ibuprofeno, pero después comenzó una espera que se extendió durante varias horas.
La madre explicó que había muchos chicos aguardando para ser atendidos, entre ellos bebés con tos y fiebre. Cerca de las 16 volvió a preguntar cuándo sería atendida su hija, pero aseguró que no obtuvo una respuesta concreta.
Después de aproximadamente tres horas de espera, decidió retirarse y llevar a la niña al Sanatorio San Roque. Allí, según contó, la atención fue rápida y en menos de media hora su hija fue revisada por la guardia.
Los médicos le diagnosticaron una infección bacteriana en la garganta y le indicaron medicamentos y reposo durante dos días.
La situación generó preocupación en la madre, no solamente por el estado de salud de su hija, sino también por las demás familias que permanecían esperando. En especial, mencionó a una niña que tenía una infección en los ojos y cuyos padres también estaban desesperados por conseguir atención.
Aguirre remarcó que muchas familias no tienen la posibilidad de pagar una consulta privada, que puede rondar los 45 mil pesos, además de los medicamentos y los gastos de traslado.
Para quienes viven en zonas rurales, la situación se vuelve todavía más complicada. En su caso, contó que recorrió unos 110 kilómetros entre ida y vuelta para llegar hasta Goya. También mencionó a otras familias que deben viajar desde lugares todavía más alejados y atravesar caminos complicados, especialmente cuando llueve.
La mujer reconoció que pudo llevar a su hija a un sanatorio privado, pero señaló que no todas las familias tienen esa posibilidad y que muchas veces no les queda otra alternativa que esperar en el hospital público.
“Era una pena ver a los bebés que estaban, que tenían mucha tos, mucha gripe, esperando ahí. Los padres desesperados”, expresó.
Finalmente, contó que su marido fue a comprar los medicamentos indicados y que Laila comenzó con el reposo recomendado. La niña ya se encontraba mejor después de haber recibido atención médica.
El reclamo de la madre apunta especialmente a la necesidad de una respuesta más rápida para los niños que llegan al hospital, sobre todo teniendo en cuenta que muchas familias recorren largas distancias desde la zona rural y dependen exclusivamente de la atención pública.





