EL AJUSTE A LOS JUBILADOS: MÁS DE 27 MIL VOLVIERON A TRABAJAR DURANTE LA GESTIÓN DE MILEI

El deterioro de los ingresos de los adultos mayores empieza a reflejarse también en sus decisiones cotidianas. Un nuevo informe del Observatorio de Políticas Públicas de la Universidad Nacional de Avellaneda (UNDAV) advierte que más de 27 mil jubilados tuvieron que regresar al mercado laboral desde diciembre de 2023, en un contexto marcado por la pérdida del poder adquisitivo y el aumento de la precariedad.

El estudio puso el foco en la evolución de los ingresos de jubilados y pensionados y señaló que una persona que cobró de manera ininterrumpida la jubilación mínima entre diciembre de 2023 y junio de 2026 acumuló una pérdida de $2.721.627 en términos reales.

Ángelo Vergara, uno de los tres economistas que participaron de la elaboración del informe, explicó en diálogo con Radio 750 que el trabajo forma parte de una línea de análisis que el equipo viene desarrollando desde hace tiempo sobre distintos aspectos de la economía argentina.

Para Vergara, los resultados pueden ordenarse en tres grandes ejes y el primero está directamente relacionado con la caída de los ingresos.

“Argentina atraviesa una crisis de ingresos de la que no es ajena los jubilados. Desde diciembre de 2023 hasta junio de 2026, cada jubilado que cobraba la mínima perdió 2.700.000 pesos; eso es equivalente a seis meses sin cobrar”, afirmó.

La consecuencia de esa pérdida, según el economista, no queda solamente en los números. La reducción del poder de compra lleva a muchos adultos mayores a buscar una fuente adicional de ingresos y, en algunos casos, a regresar a un mercado laboral al que ya habían dejado.

“Al salir a trabajar vemos que 27.000 jubilados aproximadamente se reinsertaron en el mercado de trabajo con más precariedad”, sostuvo Vergara.

MÁS TRABAJO Y MAYOR INFORMALIDAD

El regreso al empleo tampoco significa necesariamente una mejora en las condiciones de vida. El informe señala que quienes volvieron a trabajar lo hicieron, en muchos casos, dentro de un escenario de mayor informalidad.

Entre los hombres mayores de 65 años, la informalidad pasó del 4% al 5,5%, de acuerdo con los datos mencionados por el economista.

La situación entre las mujeres aparece todavía más complicada. Vergara indicó que, entre las mujeres mayores de 65 años que se incorporan al mercado laboral, seis de cada diez lo hacen en condiciones de informalidad.

De esta manera, el problema no termina con conseguir un trabajo. La combinación de jubilaciones deterioradas y empleos precarios deja a una parte de los adultos mayores en una situación económica cada vez más frágil.

EL CRÉDITO COMO ÚLTIMO RECURSO

A la pérdida de ingresos y al aumento de la informalidad se suma otro fenómeno señalado por el informe: el crecimiento del endeudamiento con prestamistas no bancarios.

Para muchos jubilados, estos créditos se convierten en una herramienta para afrontar gastos básicos y llegar a fin de mes, aunque con tasas de interés elevadas.

“Son créditos chicos, porque son créditos para gastos corrientes, para vivir”, explicó Vergara.

El dato que aparece en el informe es contundente: alrededor de 1.340.000 jubilados recurren actualmente a prestamistas no bancarios, una cifra que representa un récord. De ese total, unos 200.000 se incorporaron durante los últimos 18 meses.

El panorama que describe el estudio muestra así una cadena de dificultades: jubilaciones que perdieron poder adquisitivo, adultos mayores que regresan al mercado laboral y, en muchos casos, lo hacen en condiciones informales, mientras aumenta también la necesidad de recurrir a créditos de alto costo para cubrir los gastos cotidianos.