Colombia atraviesa horas dramáticas después de un terremoto de magnitud 7,4 que provocó una enorme cantidad de daños y dejó, hasta el momento, más de 200 personas muertas, alrededor de 1.300 heridas y más de 2.000 desaparecidas, según las últimas informaciones oficiales.
Pereira aparece como una de las zonas más golpeadas por el movimiento. Allí, los equipos de emergencia continúan trabajando entre edificios afectados, estructuras que cedieron y grandes cantidades de escombros, mientras buscan a personas que todavía podrían encontrarse con vida.
La situación sanitaria también genera preocupación. La cantidad de heridos y personas que necesitan atención puso a prueba la capacidad de respuesta de los servicios de emergencia, que trabajan de manera permanente para asistir a los damnificados.
El terremoto se extendió durante aproximadamente uno o dos minutos y generó momentos de enorme tensión entre los habitantes. El temor a que el movimiento continuara llevó a muchas personas a registrar lo que ocurría con sus teléfonos celulares mientras intentaban ponerse a salvo.
En las zonas más afectadas, los rescatistas avanzan entre hierros retorcidos, restos de construcciones y estructuras dañadas en busca de sobrevivientes. Cada operativo se desarrolla contrarreloj, mientras familiares y vecinos permanecen atentos a las tareas de búsqueda.
Ante la magnitud de la emergencia, distintos países comenzaron a ofrecer asistencia a Colombia. Argentina se encuentra entre las naciones que ya manifestaron su disposición a colaborar con las tareas destinadas a atender a las víctimas y enfrentar las consecuencias del desastre.
Mientras continúan los operativos de rescate, las autoridades colombianas mantienen actualizados los registros de víctimas y desaparecidos. El número de afectados podría modificarse a medida que los equipos logren acceder a nuevas zonas y avancen las tareas de búsqueda entre los escombros.






