A 74 AÑOS DEL FALLECIMIENTO DE EVA PERÓN: EL MENSAJE FINAL QUE QUEDÓ EN LA HISTORIA

Este 26 de julio se cumplieron 74 años del fallecimiento de Eva Duarte de Perón, conocida popularmente como Evita, una de las figuras políticas más influyentes de la historia argentina. Murió en 1952, a los 33 años, dejando un legado que aún hoy permanece presente en la memoria de millones de personas.

Su último mensaje al pueblo fue pronunciado el 1° de mayo de 1952, desde el balcón de la Casa Rosada. A pesar de estar gravemente enferma por un cáncer de cuello de útero, habló ante una Plaza de Mayo colmada y dejó un discurso que con el paso del tiempo se transformó en uno de los más emblemáticos del peronismo.

En aquella oportunidad expresó: “Ayuden a Perón, puedan ser como hasta ahora con Perón. Yo no quise ni quiero nada para mí. Mi gloria es y será siempre el escudo de Perón y la bandera de mi pueblo. Y aunque dejen en el camino jirones de mi vida, yo sé que ustedes recogerán mi nombre y lo llevarán como bandera a la victoria”. Mientras hablaba, era sostenida por Juan Domingo Perón y acompañada por el equipo médico que seguía de cerca su estado de salud.

Menos de tres meses después, el 26 de julio de 1952, Eva Perón falleció en la residencia presidencial del Palacio Unzué. La noticia fue anunciada oficialmente a las 20:25 con una frase que quedó grabada en la historia: “A las 20.25 horas ha fallecido la señora Eva Perón, Jefa Espiritual de la Nación”.

Su muerte provocó una enorme conmoción en todo el país. Miles de comercios cerraron, las fábricas detuvieron sus actividades y una multitud comenzó a reunirse para despedir a quien había dedicado gran parte de su vida a trabajar por los sectores más humildes.

El velatorio fue uno de los más multitudinarios registrados en la Argentina. Durante 16 días, alrededor de tres millones de personas pasaron frente a su féretro, instalado primero en el Ministerio de Trabajo y luego trasladado al Congreso Nacional. Las filas se extendían por varias cuadras y muchas personas esperaron durante más de diez horas, soportando el frío y la lluvia, para darle el último adiós.

La magnitud del homenaje fue tan grande que la producción nacional de flores no alcanzó y fue necesario importar desde distintos países de América Latina. Además, cerca de dos millones de personas acompañaron el cortejo fúnebre por las calles de Buenos Aires.

Durante su vida política, Evita impulsó una fuerte política social a través de la Fundación Eva Perón, promoviendo la construcción de hospitales, escuelas y hogares, además de fortalecer los derechos de los trabajadores. También fue una de las principales impulsoras del voto femenino, conquistado en 1947.

Al mismo tiempo, su figura generó un fuerte rechazo en sectores antiperonistas. Incluso, durante su enfermedad, algunos llegaron a difundir la consigna “¡Viva el cáncer!”, una expresión que con el paso de los años quedó como uno de los ejemplos más recordados de la violencia política en el país.

Luego del golpe de Estado de 1955, su cuerpo fue secuestrado por la autodenominada Revolución Libertadora y permaneció desaparecido durante varios años. Recién en 1971 fue entregado a Juan Domingo Perón en Madrid. Más tarde, en 1974, regresó a la Argentina y, dos años después, fue sepultado en la bóveda de la familia Duarte, en el Cementerio de la Recoleta, donde descansan sus restos hasta la actualidad.

A 74 años de su muerte, el recuerdo de Evita continúa vigente. Su último discurso, su compromiso con los sectores populares y el legado que dejó en la historia política argentina siguen siendo motivo de análisis y mantienen viva la figura de una mujer que marcó a varias generaciones.