La industria textil atraviesa un escenario cada vez más complejo: baja la producción y se pierden miles de empleos

La cadena textil e indumentaria continúa mostrando señales de deterioro, según un informe difundido por la Fundación Pro Tejer. La entidad advirtió sobre la caída de la actividad productiva, la pérdida de puestos de trabajo, el cierre de empresas y el crecimiento de las importaciones de prendas terminadas.

De acuerdo con el relevamiento, la producción textil registró en marzo una disminución del 23,3% respecto al mismo mes de 2025. Si la comparación se realiza con 2024, el retroceso alcanza el 31,3%. Por su parte, la fabricación de indumentaria, cuero y calzado también mostró una baja del 8,9% interanual y del 22% frente a los niveles de hace dos años.

La situación también impacta en el funcionamiento de las plantas industriales. Durante marzo, el sector utilizó apenas el 40,2% de su capacidad instalada, mientras que en el primer trimestre alrededor del 70% de la maquinaria permaneció sin actividad.

El empleo es uno de los aspectos más afectados. Desde diciembre de 2023, la actividad textil, de confecciones, cuero y calzado perdió un 18% de los puestos de trabajo registrados en el sector privado, lo que representa más de 22 mil empleos menos y constituye la mayor caída entre todas las actividades económicas analizadas.

Además, el informe señala una reducción en la cantidad de empresas en funcionamiento. En poco más de dos años dejaron de operar 803 establecimientos productivos registrados, una disminución equivalente al 13% del total, siendo los rubros de indumentaria y calzado los más perjudicados.

En cuanto al comercio exterior, la entidad observó un fuerte incremento en el ingreso de productos terminados. Durante los primeros cuatro meses del año, las importaciones de ropa crecieron un 79% en volumen, mientras que las confecciones aumentaron un 55%.

Otro dato preocupante es la caída de las inversiones destinadas a la incorporación de tecnología. La compra de bienes de capital para el sector descendió un 43% respecto al año pasado y un 65% en comparación con 2024.

A pesar de este contexto, los precios de la ropa y el calzado registraron aumentos inferiores a la inflación general. Mientras estos productos acumularon una suba interanual del 12,7%, el índice general de precios alcanzó el 32,4%.

Las ventas tampoco muestran señales de recuperación. Entre marzo y abril, la comercialización de indumentaria cayó un 7% en comparación con el mismo período del año anterior, manteniendo una tendencia negativa que ya lleva dos años consecutivos.

Ante este panorama, la Fundación Pro Tejer reclamó políticas que permitan fortalecer la competitividad del sector, aliviar la carga impositiva y facilitar el acceso al crédito, advirtiendo que la continuidad de esta situación podría comprometer de manera permanente la producción nacional y el empleo especializado.