El boleto estudiantil y la grieta que quedó expuesta en Vamos Corrientes

Politica

22 de Mayo de 2026

La sesión ordinaria de este miércoles en el Concejo Deliberante de Paso de los Libres no fue una más. Tal como lo habíamos anticipado días atrás, el debate por el boleto estudiantil terminó convirtiéndose en el punto de quiebre dentro de la alianza oficialista que llevó a Agustín Faraldo al gobierno municipal.

Lo que estaba en discusión parecía, en principio, una cuestión administrativa: la resolución vinculada al boleto estudiantil y el reclamo impulsado por alumnos y representantes de centros de estudiantes. Sin embargo, detrás de ese expediente se escondía una disputa política mucho más profunda. De un lado, el oficialismo intentando sostener la postura del Ejecutivo; del otro, la oposición presionando para que se revierta la medida y se escuche el reclamo de los jóvenes.

En ese escenario, todas las miradas apuntaban hacia el presidente del Concejo Deliberante, “Pipi” Vicky, quien aparecía como la figura encargada de inclinar la balanza en una votación que prometía dejar heridas internas. Y así fue.

La presión social terminó siendo determinante. Los estudiantes hicieron visible su reclamo, los medios locales mantuvieron el tema en agenda y la discusión dejó de ser un trámite legislativo para transformarse en un problema político de gran magnitud para el frente gobernante.

El resultado fue contundente: los tres concejales de la Unión Cívica Radical decidieron ausentarse de la sesión. Una ausencia que, lejos de pasar desapercibida, expuso públicamente la fractura interna dentro de Vamos Corrientes en Paso de los Libres.
La estrategia de no bajar al recinto buscó evitar el costo político de acompañar una postura impopular, pero terminó generando un efecto todavía más fuerte: dejó al descubierto la debilidad estructural de una alianza que hasta hace poco intentaba mostrarse sólida y unificada.

Porque cuando un oficialismo no logra contener a sus propios socios en una votación clave, el mensaje político es claro. Ya no se trata solamente del boleto estudiantil. Lo que quedó expuesto este miércoles fue la falta de cohesión interna, las diferencias de criterios y el desgaste de una construcción política que comienza a mostrar fisuras.

La ausencia radical no fue casual ni inocente. Fue una señal. Una forma de marcar distancia del costo político que implicaba quedar enfrentados al reclamo estudiantil y al malestar social que se fue generando en los últimos días. Pero también fue una demostración de que dentro del frente gobernante ya no existe la misma sintonía que permitió llegar al poder.
El peronismo, mientras tanto, logró capitalizar el momento político. Con la ausencia del radicalismo, pudo avanzar con su postura y dejar al oficialismo en una posición incómoda, evidenciando contradicciones internas que hasta ahora intentaban disimularse.

Lo ocurrido en el Concejo Deliberante no debe analizarse solamente como una discusión por tarifas o subsidios. Fue una sesión que funcionó como termómetro político y que confirmó algo que ya comenzaba a percibirse en la calle: la alianza gobernante atraviesa una crisis de conducción y de identidad política.

El boleto estudiantil terminó siendo apenas la chispa que encendió una interna que ya venía acumulando tensión. Y lo sucedido este miércoles podría marcar el inicio de una nueva etapa en la política local, donde las diferencias dentro de Vamos Corrientes dejaron de ser rumores para convertirse en una realidad visible ante toda la ciudadanía.

 

Por : Rolón Javier Adrian