El obispo de Goya, monseñor Adolfo Canecín, presidió una celebración eucarística en la parroquia Nuestra Señora de Fátima, en Villa Córdoba, Santa Lucía, al conmemorarse la última aparición de la Virgen a los pastorcitos de Fátima.
Durante su homilía, invitó a los fieles a seguir el ejemplo de Jesús y María, acercándose a quienes atraviesan momentos difíciles y necesitan compañía, consuelo y afecto.
EL EJEMPLO DE JESÚS Y MARÍA
Bajo el lema bíblico “Junto a la cruz de Jesús estaba su madre”, Canecín reflexionó sobre la importancia de vivir la fe a través de acciones concretas y de estar presentes para quienes necesitan ayuda.
A partir del Evangelio, explicó que Jesús cumplió la misión que le había encomendado el Padre y destacó que Cristo es el camino para conocerlo. También señaló que María, además de ser su madre, fue su mejor discípula, porque aprendió de Él a acercarse a los demás y buscar siempre el bien.
“Lo mejor que nos puede pasar es parecernos a Jesús y a María”, expresó el obispo, al animar a los cristianos a tomar la iniciativa y no esperar que quienes sufren tengan que pedir ayuda.
GESTOS SENCILLOS QUE TRANSMITEN AMOR
Durante la celebración, monseñor Canecín alentó a los presentes a ser instrumentos del amor y la ternura de Dios mediante acciones cotidianas: una palabra de aliento, escuchar con atención, tender una mano, ofrecer un abrazo o compartir un momento con alguien que se siente solo.
También invitó a reflexionar sobre la fortaleza que sostuvo a María al permanecer junto a la cruz de Jesús. Según explicó, fue la seguridad en la esperanza y la certeza de la resurrección lo que le permitió mantenerse firme ante el dolor.
Ese ejemplo, señaló, representa una invitación para todos los cristianos a conservar la esperanza incluso en medio de las crisis, el sufrimiento y las dificultades de la vida.
UNA ORACIÓN PARA LA VIDA CRISTIANA
Al finalizar su mensaje, el obispo pidió la intercesión de la Virgen de Fátima para que todos puedan vivir con una fe firme, una esperanza segura y un amor perseverante.
“Que el Señor nos regale fortaleza en la fe, seguridad en la esperanza y constancia en el amor”, expresó, dejando una invitación a renovar el compromiso cristiano a través de la cercanía, la solidaridad y el acompañamiento a quienes más lo necesitan.








