
En el marco del Mes de la Prevención del Suicidio, Goya fue escenario de una jornada que buscó poner en palabras una problemática que atraviesa a toda la comunidad. Bajo el título “Detrás del Suicidio: Herramientas para acompañar y acompañarnos”, el encuentro reunió a profesionales, autoridades, instituciones y vecinos en un espacio de reflexión, escucha y contención.
La actividad se realizó durante la mañana del lunes y fue organizada de manera conjunta por el Instituto Superior de Formación “Dr. Daniel Lesteime”, a través de la Tecnicatura en Trabajo Social, y la Dirección de Salud Mental de la Municipalidad de Goya, a cargo de la licenciada Sabrina Coronel.
La propuesta convocó a una importante cantidad de público y tuvo como eje central la prevención, la importancia de pedir ayuda y la necesidad de aprender a acompañar a quienes atraviesan situaciones de sufrimiento.
Entre los presentes estuvieron el subsecretario de Salud de la Municipalidad, Dr. Emilio Martínez; la directora de Salud Mental, Lic. en Psicología Sabrina Coronel; la directora de Prevención en Adicciones, Vanesa Morales; la rectora del Instituto Superior, Anabella Quiroga; el director del Hospital Regional Goya, Dr. Raúl Martínez; la Lic. en Trabajo Social, Prof. Liliana Acosta; y la mentora de Marcas, Mariángeles García.
También participó, en representación de la Fundación “Rompiendo Silencios”, la Prof. Alba Blanco. Acompañaron además los concejales Gabriela Refojos, Susana Quiroz, Verónica Ramírez y Emanuel Blanco, junto al público que se acercó especialmente para participar de la jornada.
DOS TESTIMONIOS QUE PUSIERON EN PRIMER PLANO LA IMPORTANCIA DE ACOMPAÑAR
Las exposiciones estuvieron a cargo de dos protagonistas con experiencias y miradas diferentes, pero unidos por un mismo objetivo.
Uno de ellos fue Cristian “Vikingo” Gómez, ultra corredor de montaña y ultra distancia, mentor en resiliencia y mentalidad, conferencista y sobreviviente del suicidio. Desde su propia historia, compartió con los presentes un recorrido marcado por las dificultades, la recuperación y el valor de encontrar herramientas para seguir adelante.
Su testimonio generó uno de los momentos más movilizadores del encuentro y permitió abordar la importancia de hablar, pedir ayuda y no atravesar en soledad situaciones de sufrimiento.
También expuso Mariela Andrea Tiboni, licenciada en Nutrición, coach ontológica y conferencista internacional. Durante su intervención contó que la pérdida de su abuelo y de una amiga por suicidio tuvo un fuerte impacto en su vida y terminó orientando su camino hacia el acompañamiento de otras personas.
Tiboni llamó a dejar de lado el individualismo y prestar mayor atención a quienes están cerca. Habló de la necesidad de mirar al otro, escuchar y cuidar desde los vínculos cotidianos, comenzando por la familia, los hijos y los vecinos.
“Dejar de pasar sin mirar al otro, dejar de ser individualistas”, planteó.
En ese sentido, remarcó que la prevención no puede quedar únicamente en manos de los profesionales o de las instituciones de salud, sino que requiere la participación y el compromiso de toda la comunidad.
PRESENTARON EL PROYECTO BANCO AMARILLO
Otro de los momentos importantes de la jornada fue la presentación oficial del Proyecto Banco Amarillo, impulsado por concejales de la Municipalidad de Goya y presentado de la mano de la Prof. Gabriela Refojos.
La iniciativa surgió a partir de una situación concreta. Una familia de la ciudad, luego de atravesar la pérdida de un ser querido, se acercó al Concejo Deliberante con la necesidad de hacer visible esta problemática y generar acciones de concientización.
Los concejales tomaron ese pedido y comenzaron a trabajar junto con la familia para transformar la propuesta en un proyecto.
La iniciativa busca convertir una experiencia de profundo dolor en una herramienta de concientización y acompañamiento, con el propósito de generar conciencia y transmitir un mensaje claro: nadie debería sentir que atraviesa una situación de este tipo completamente solo.
EL DOLOR CONVERTIDO EN ACOMPAÑAMIENTO
Durante el encuentro también tuvo un lugar especial el testimonio de la profesora Alba Blanco, quien perdió a su hijo por suicidio y decidió transformar esa experiencia en una acción concreta.
A partir de ese dolor creó la Fundación “Rompiendo el Silencio”, desde donde trabaja acompañando a jóvenes y a personas que necesitan apoyo.
Su presencia y su historia aportaron otra mirada a una jornada en la que las experiencias personales tuvieron un papel central.
Los asistentes también tuvieron la posibilidad de compartir sus propias vivencias. De esta manera, el taller fue mucho más que una serie de exposiciones: terminó convirtiéndose en un espacio de escucha, intercambio y contención.
LA PREVENCIÓN COMO COMPROMISO DE TODA LA COMUNIDAD
Uno de los principales mensajes que dejó la jornada fue que la prevención del suicidio no es una responsabilidad exclusiva del sistema sanitario ni depende de una gestión política determinada.
Escuchar, preguntar cómo está el otro, acompañar y poder decir cuando uno mismo no se siente bien son acciones que pueden marcar una diferencia.
La jornada también puso el foco en niños y adolescentes y en la necesidad de fortalecer los vínculos y la atención sobre las señales de sufrimiento.
El mensaje atravesó cualquier diferencia política o partidaria. La propuesta planteó la prevención como una responsabilidad colectiva y como una forma de cuidar a la comunidad.
El encuentro terminó con una idea que quedó instalada entre los presentes: nadie debería atravesar el dolor en soledad y acompañarnos entre todos también es una forma de prevenir.






