El cierre de las sucursales de Musimundo dejó a más de un centenar de trabajadores de Corrientes frente a una situación inesperada y compleja. Sin aviso previo, la firma chaqueña CARSA S.A. bajó las persianas de sus locales y dejó a 45 empleados sin trabajo en la ciudad de Corrientes y a unas 90 personas más afectadas entre las sucursales del interior.
Ahora, con la declaración de quiebra de la empresa, los trabajadores deberán reclamar sus indemnizaciones dentro de un proceso judicial que ya no seguirá los pasos habituales de un juicio laboral.
El 2 de septiembre, el Juzgado Civil y Comercial N°23 de Resistencia, Chaco, decretó la quiebra de CARSA. La decisión llegó después de que las deudas acumuladas hicieran inviable la continuidad de la firma.
El cierre alcanzó a las cuatro sucursales de la Capital correntina y a otras nueve distribuidas en el interior. También quedaron afectadas las tiendas de Chaco, Formosa, Misiones y Buenos Aires, en una red que llegó a reunir 44 locales.
En Corrientes, la noticia tomó por sorpresa a los empleados, que debieron comenzar de inmediato a buscar asesoramiento para iniciar sus reclamos.
LOS TRABAJADORES PASAN A SER ACREEDORES
El abogado Gonzalo Saravia, representante de un grupo de trabajadores despedidos, explicó que la quiebra modifica completamente el camino que deberán seguir quienes reclaman sus indemnizaciones.
Hasta el momento, el estudio jurídico que encabeza asumió la representación de diez exempleados en Corrientes, mientras continúa recibiendo consultas de otras personas afectadas.
La particularidad está en que ya no se trata de un juicio laboral convencional. Al entrar la empresa en quiebra, los trabajadores deben presentarse dentro del expediente como acreedores de CARSA.
La situación, sin embargo, no significa que pierdan sus derechos. Por el contrario, los créditos laborales cuentan con una posición de privilegio frente a otros acreedores, como bancos o empresas de servicios.
La deuda total de la compañía habría alcanzado una cifra superior a los $63.500 millones, un volumen que llevó a la Justicia a considerar inviable una eventual transferencia de las obligaciones a otra empresa.
Durante los días previos al cierre había circulado la posibilidad de que On City, perteneciente a Electrónica Megatone S.R.L., absorbiera las sucursales. Finalmente, la situación financiera de CARSA hizo imposible esa alternativa.
QUÉ DEBEN PRESENTAR LOS DESPEDIDOS
Los trabajadores tienen tiempo hasta el 6 de noviembre para presentarse en el expediente de quiebra que tramita el Juzgado Civil y Comercial Nº23 de Chaco.
Entre la documentación necesaria se encuentran el telegrama de despido, el último recibo de sueldo o la liquidación final, además de un poder para que los abogados puedan intervenir en el proceso.
Saravia remarcó que cada trabajador puede elegir libremente al profesional que quiera para llevar adelante su reclamo, ya que no todas las situaciones son iguales.
La antigüedad, por ejemplo, puede variar considerablemente entre los exempleados y eso genera diferencias en los créditos que deberá analizar la Justicia.
UNA ESPERA QUE PODRÍA EXTENDERSE HASTA 2027
El proceso estará bajo la responsabilidad de un síndico y un juez. El primero deberá determinar cuáles son los bienes y el patrimonio disponible de CARSA, mientras que el magistrado tendrá a su cargo la distribución de los fondos entre los acreedores de acuerdo con las prioridades que establece la legislación.
El cronograma judicial ya fija algunas fechas importantes. El informe individual de la sindicatura deberá presentarse el 30 de marzo de 2027, mientras que el informe general está previsto para el 25 de junio de 2027.
Antes de que pueda llegar el momento de distribuir el dinero, será necesario convertir los bienes de la compañía en efectivo. Electrodomésticos, vehículos, inmuebles y otros activos deberán ser vendidos o subastados para generar los fondos necesarios.
Saravia aclaró un punto que preocupa especialmente a los exempleados: las indemnizaciones no serán pagadas con electrodomésticos, sino con dinero obtenido a partir de la realización de los bienes de la empresa.
El objetivo de los abogados que representan a los trabajadores será intentar que cada uno pueda cobrar la totalidad de la indemnización que le corresponde. Sin embargo, existe una posibilidad concreta de que el patrimonio disponible no alcance para cubrir todos los reclamos. En ese escenario, será el juez quien determine cómo se distribuyen los fondos y cuáles serán los montos finales.
LOS BIENES DE CARSA QUEDAN BAJO CONTROL JUDICIAL
La Ley de Concursos y Quiebras contempla la inhibición de bienes en este tipo de procesos. Esto impide que los propietarios puedan disponer libremente de los activos de la compañía o desprenderse de ellos por fuera del procedimiento judicial.
La medida busca preservar el patrimonio de la empresa para que pueda utilizarse dentro del proceso de quiebra.
Para los trabajadores, el escenario que se abre por delante será largo y burocrático, pero estará encuadrado dentro de un procedimiento regulado por ley.
Quienes quieran consultar con el estudio de Saravia pueden comunicarse al 379-408-9162.
El abogado también planteó una mirada personal sobre la situación y sostuvo que, a su entender, las políticas del Gobierno nacional están generando cierres y despidos y que lo ocurrido con CARSA no constituye un caso aislado de Corrientes.
DE UNA EMPRESA DE ELECTRODOMÉSTICOS A MUSIMUNDO
CARSA nació en Resistencia en 1977 y durante décadas estuvo vinculada a nombres como José María Franchino, Ginés Roberto Sáez, Marta Ofelia Sáez y Jorge Rodolfo Antonio Moreno.
Con el paso de los años, la compañía fue desarrollando un modelo de negocio en el que el financiamiento adquirió un peso central. La venta de electrodomésticos convivió con un fuerte desarrollo del crédito como herramienta comercial.
Ese esquema permitió que CARSA creciera especialmente en Chaco y el Nordeste argentino.
Durante la década de 1980 comenzó su vinculación con Bazar Avenida, de Rafaela, y Electrónica Megatone, de Santa Fe. Aquella relación terminó dando forma a la conocida Red Megatone.
El verdadero salto de crecimiento llegó durante los años 90. Las tres empresas del interior compartieron compras, publicidad y una mayor escala comercial para competir con grandes cadenas nacionales como Garbarino y Frávega.
Con el tiempo, aquella alianza fue cambiando. La crisis de Bazar Avenida, perteneciente a la familia Santi de Rafaela, Santa Fe, modificó el esquema y CARSA avanzó posteriormente sobre Musimundo, una marca histórica que durante buena parte de su trayectoria estuvo fuertemente asociada al mundo de la música y, especialmente, a la venta de discos y CD.
A partir de esa etapa, numerosos locales de la Red Megatone comenzaron a convertirse en sucursales de Musimundo y la cadena fue orientándose cada vez más hacia los electrodomésticos y la tecnología.
Hoy, aquella expansión quedó atravesada por la quiebra de CARSA y por un proceso judicial que recién comienza y que tendrá a los trabajadores como uno de sus principales protagonistas.




