La preocupación por los intentos de suicidio en el puente General Manuel Belgrano volvió a poner el foco sobre una problemática que, según Monseñor José Larregain, necesita ser estudiada con mayor profundidad en Corrientes.
El arzobispo de Corrientes respaldó la iniciativa impulsada para colocar vallas o mallas de contención en el viaducto que une Corrientes con Chaco y consideró que se trata de una medida que puede contribuir a prevenir nuevos episodios.
Pero, además de la cuestión de infraestructura, Larregain planteó que las autoridades deberían avanzar en un análisis social que permita entender qué hay detrás de los elevados índices de intentos de suicidio registrados en la provincia.
“La provincia debe tener un estudio social que permita establecer por qué hay gente que opta por este desenlace”, sostuvo el religioso.
En ese sentido, señaló que el fenómeno presenta características que, a su criterio, llaman especialmente la atención en comparación con otros puntos del país. Como ejemplo mencionó al puente Zárate-Brazo Largo, donde, según afirmó, no se registra una estadística similar.
UNA DEMANDA QUE TAMBIÉN ALCANZA A LA IGLESIA
La situación también se refleja en los servicios de asistencia que brinda la Iglesia correntina.
Larregain contó que el área de Salud Mental de la Iglesia atraviesa actualmente una fuerte demanda y que el servicio se encuentra desbordado por la cantidad de personas que buscan atención.
El dato, para el arzobispo, muestra que el problema requiere una respuesta que vaya más allá de una intervención puntual y que permita conocer las causas sociales y personales que llevan a determinadas personas a atravesar situaciones de extrema vulnerabilidad.
EL PEDIDO POR LAS VALLAS
Respecto del puente General Manuel Belgrano, Larregain coincidió con el reclamo de vecinos que plantean la necesidad de incorporar elementos de protección en la estructura.
El arzobispo consideró que la falta de mallas de contención constituye una falencia que acompaña al viaducto desde hace décadas.
En particular, calificó la ausencia de este tipo de infraestructura como una “falencia constructiva del puente desde la fecha de su inauguración en 1973”.
El planteo vuelve así a poner sobre la mesa dos cuestiones que aparecen estrechamente vinculadas: por un lado, la necesidad de reforzar las medidas de prevención en el puente; por otro, la importancia de generar información y políticas específicas que permitan comprender y atender la problemática de salud mental en Corrientes.





