Hay proyectos que no nacen en una oficina ni aparecen después de meses de planificación. Algunos simplemente surgen de una charla, de una necesidad que se repite y de alguien que se anima a convertir una idea sencilla en algo más grande. Así comenzó “Letras en Diálogo”, el Café Literario que hace cuatro años encontró en los pasillos del Colegio Secundario Dr. Juan Eusebio Torrent una forma de acercar a los adolescentes a la literatura y, sobre todo, de ofrecerles un espacio para expresarse.
La historia de esta propuesta fue compartida por la docente Alejandra Giordano y la profesora Camila Maidana durante una entrevista en el programa radial “Caminos para Aprender”, conducido por la docente Silvia Fernández por 88.3 Radio Ciudad. La próxima edición del café literario será este jueves, desde las 9, en el Colegio Secundario Dr. Juan Eusebio Torrent.
La iniciativa nació en el período posterior a la pandemia. Había una preocupación concreta: muchos estudiantes necesitaban encontrar una manera de poner en palabras lo que habían vivido durante el aislamiento y las emociones que todavía atravesaban.
“Buscábamos un espacio donde los estudiantes puedan expresarse, sobre todo sus emociones, porque sabemos que cuando se reprimen pueden derivar en decisiones no óptimas”, explicó Giordano.
Lo curioso es que el proyecto no comenzó con una estructura definida. Surgió de una conversación informal en los pasillos del colegio, en la que participaron docentes como Matías Palavecino y miembros del equipo directivo. Alguien planteó la posibilidad de hacer “un café literario o algo” y aquella idea, casi al pasar, empezó a tomar forma.
Con el tiempo, la propuesta creció. Hoy cuenta con resolución ministerial y fue declarada de interés provincial.
UN ESPACIO DONDE LOS JÓVENES ELIGEN QUÉ DECIR
Desde el comienzo, la convocatoria estuvo abierta a estudiantes de primero a sexto año. La participación es voluntaria y cada joven puede elegir qué compartir: puede leer una producción propia o acercar un texto de otro autor.
Maidana, que tomó el desafío de llevar adelante la propuesta, destacó especialmente el momento en que los estudiantes se animan a leer lo que ellos mismos escribieron.
“Muchos se animan a leer sus propias producciones, y ahí es donde realmente se expresan”, señaló.
A lo largo de estos años, el café también se convirtió en un espacio para abordar situaciones y emociones difíciles. Hubo ediciones atravesadas por momentos de mucha angustia entre los adolescentes, y algunos encontraron en ese encuentro una manera de hablar desde la tristeza o la depresión.
“En ese espacio pudieron expresarse, muchas veces desde la tristeza o la depresión, pero encontraron un lugar para hacerlo. Fue una experiencia muy fuerte, que nos emocionó a todos”, recordó Maidana.
47 VOCES Y UNA MISMA ESCUCHA
Este año la propuesta da un paso más y abre la participación a estudiantes de otras escuelas secundarias de Goya.
Hasta el momento son 47 los jóvenes inscriptos, provenientes de instituciones como Gregoria Morales, Güemes, Alvarado y Buenavista, entre otras.
Para Maidana, el número no es lo más importante. Lo significativo está en lo que representa cada participante.
“No sabemos con qué nos vamos a encontrar, pero sí que serán 47 voces que van a ser escuchadas”, destacó.
La dinámica también tiene una particularidad. No hay mesas aisladas ni grupos separados. Todos comparten un mismo espacio y escuchan lo que cada participante tiene para decir, ya sea a través de un texto narrativo o de una producción lírica.
Y hay algo que las docentes remarcan: no hace falta imponer silencio.
“El ambiente invita al respeto, no hace falta pedir silencio. Los mismos estudiantes generan ese clima”, explicó Maidana.
CUANDO SE DEJA ELEGIR, APARECE EL INTERÉS
Para Giordano, una de las claves del proyecto está justamente en darle libertad a los adolescentes.
“El adolescente es rebelde por naturaleza; cuando se le impone, aparece la resistencia. En cambio, cuando se le da el espacio para elegir, surgen cosas maravillosas”, sostuvo.
Esa mirada también permite cuestionar una idea bastante instalada: que los jóvenes no leen.
Las docentes consideran que no es así. Los adolescentes leen, se interesan y buscan literatura, aunque muchas veces no sea aquella que tradicionalmente se trabaja en la escuela.
“No es que estén fuera de la literatura, simplemente conectan con otras formas, otros autores, otras expresiones”, explicó Giordano.
Por eso, “Letras en Diálogo” no funciona como una competencia. No hay ganadores ni perdedores, premios ni rankings. El objetivo es otro: encontrarse, escuchar y permitir que cada participante pueda decir, de alguna manera, “acá estoy”.
“Es un lugar de escape, de expresión, donde alguien puede sentirse escuchado”, resumió la docente.
UNA IDEA QUE TAMBIÉN LLEGÓ A LAS ESCUELAS RURALES
El proyecto comenzó además a trasladarse a otros establecimientos. Uno de ellos es el colegio rural Buenavista, donde actualmente Giordano se desempeña como rectora.
Allí se impulsaron distintas propuestas de integración con estudiantes del Colegio Torrent, con la intención de generar encuentros y achicar las distancias entre las experiencias educativas del ámbito rural y urbano.
Para Giordano, que una experiencia se replique no significa copiarla, sino reconocer que puede responder a una necesidad que también existe en otros espacios.
“Las buenas ideas deben replicarse, no es copia, es responder a lo que los jóvenes necesitan”, afirmó.
Después de cuatro años, aquella charla surgida casi de manera espontánea en un pasillo terminó transformándose en una propuesta reconocida y con participación de estudiantes de distintas escuelas.
En el fondo, el espíritu de “Letras en Diálogo” sigue siendo bastante simple: abrir un espacio, escuchar y dejar que la literatura haga su parte.
“La literatura tiene que atravesar el cuerpo”, expresó Giordano, una frase que resume buena parte de lo que este café literario busca provocar en quienes participan.





