
El Frigorífico Goya atraviesa una etapa de crecimiento y empieza a ocupar un lugar cada vez más importante dentro del esquema productivo de la ciudad. Las inversiones realizadas en infraestructura, la incorporación de nuevas cámaras y equipamiento, junto con la capacitación del personal, apuntan a fortalecer el funcionamiento de la planta y convertirla en una alternativa concreta para los carniceros rurales.
Así lo explicó el técnico del INTI, Iván Churruarín, durante una entrevista radial en la 88.3. Según señaló, el frigorífico “viene creciendo de manera paulatina desde su inauguración” y el objetivo es que siga consolidándose como una herramienta para el sector.
A ese proceso se suma una política de costos promocionales impulsada por el municipio para el servicio de faena. La intención es hacer más conveniente el uso de la planta local y, al mismo tiempo, favorecer que los productores y carniceros puedan avanzar hacia la formalización.
“Se busca que el número cierre en lo económico y que sea más conveniente trabajar en Goya que en otro lugar”, explicó Churruarín.
La medida apunta a generar un beneficio en ambos sentidos: por un lado, facilita que los carniceros rurales puedan cumplir con las exigencias sanitarias y legales; por otro, incrementa la actividad del frigorífico de la ciudad.
UN PROCESO QUE AVANZA DE MANERA GRADUAL
En paralelo, Goya continúa con el proceso de ordenamiento de las carnicerías rurales. La iniciativa es llevada adelante por el Gobierno de la Provincia, en conjunto con el municipio y con el acompañamiento técnico del INTI.
El objetivo principal es que la carne destinada a la venta tenga un origen controlado, provenga de establecimientos habilitados y cumpla con las condiciones sanitarias correspondientes. En ese sentido, Churruarín puso el foco en la importancia de la salud pública y recordó que la faena debe realizarse en plantas autorizadas, con controles bromatológicos y la certificación de un médico veterinario que determine que el producto es apto para el consumo.
El proceso ya alcanza a carniceros rurales de distintos sectores de la zona norte, sur y este, además de Carolina. Muchos de ellos comenzaron a regularizar su situación y, de acuerdo con lo señalado por el técnico del INTI, existe una buena predisposición para avanzar.
Churruarín destacó que, en general, se trata de personas con experiencia en el manejo de la carne y que mantienen condiciones bromatológicas adecuadas en sus establecimientos. “Son personas ordenadas, saben muy bien trabajar”, afirmó.
Sin embargo, todavía quedan cuestiones administrativas y legales por resolver. Entre ellas aparecen la inscripción en el RUCA y la habilitación necesaria para realizar la faena en establecimientos autorizados.
ACOMPAÑAMIENTO PARA COMPLETAR LOS TRÁMITES
El municipio y el INTI vienen trabajando junto a los carniceros para facilitar ese proceso. Desde el organismo técnico explicaron que se brindó asistencia para completar documentación e inscripciones y que los avances no son iguales para todos.
Algunos comerciantes ya terminaron los trámites, otros se encuentran en una etapa avanzada y hay también un grupo que recién comienza a recorrer el camino hacia la formalización.
“No es de un día para el otro”, aclaró Churruarín. De todos modos, consideró que el nivel de concientización alcanzado representa un avance importante.
La intención, según explicó, no es perseguir a quienes desarrollan la actividad, sino ordenar un sector que durante mucho tiempo funcionó con distintos niveles de informalidad.
“No tiene que ver con una persecución, sino con la formalización de la actividad propiamente dicha”, remarcó.
MÁS CONTROLES, PERO TAMBIÉN ACOMPAÑAMIENTO
En esta nueva etapa se prevé un mayor control sobre la actividad, con participación de la Policía de la Provincia. Sin embargo, quienes ya estén realizando los trámites podrán acreditar mediante la documentación correspondiente que se encuentran dentro del proceso de regularización.
De esta manera, el fortalecimiento del Frigorífico Goya y el ordenamiento de las carnicerías rurales forman parte de una misma estrategia: mejorar las condiciones sanitarias, avanzar sobre la formalidad y, al mismo tiempo, darle mayor impulso a una actividad que tiene impacto directo en la economía local.
La apuesta es que la faena controlada deje de ser solamente una exigencia y se transforme también en una alternativa viable para los carniceros rurales, con un frigorífico local preparado para acompañar ese crecimiento.




