Hay historias que se escriben con tinta y otras que se construyen arriba de un escenario. La de Candilejas tiene un poco de las dos. Son 77 años de teatro vocacional en Goya, de actores, directores, obras, encuentros y también de momentos en los que el arte supo mezclarse con la realidad de la ciudad.
Para celebrar este nuevo aniversario, el Teatro Vocacional “Candilejas” prepara una propuesta muy especial. Se llama “77 años no es nada” y tendrá formato de comedia musical y varieté. La función será el viernes 28 de agosto, a las 21:30, en la Sala “Luis Horacio Carbone”, con entrada a la gorra.
La idea es hacer un recorrido por la historia del teatro goyano y, especialmente, por la trayectoria de Candilejas. En escena aparecerán fragmentos de distintas obras, referencias a personajes y personalidades locales y recuerdos de muchas de las figuras que alguna vez pasaron por la sala.
El director, actor, guionista y ex presidente de Candilejas, Carlos Dante Ginochi, definió al teatro vocacional como una verdadera “escuela para la vida”. Y, antes de hablar de la obra, se tomó un momento para mirar hacia atrás y recordar cómo empezó todo.
Según relató en declaraciones a la radio AM local, la historia se remonta a mediados de 1949, cuando se estrenó “La Enemiga” a beneficio de la Sociedad Sportiva. La presentación tuvo lugar en el Teatro Solari y, para Ginochi, aquel momento puede considerarse como la piedra fundacional del teatro.
En ese comienzo aparecen los nombres de quienes se animaron a poner en marcha el proyecto: el ingeniero Juan Francisco Prevosti Soto y su esposa Ida Castillo “Monona”; las hermanas Octavia y Zulema Rolón Soto; Gabriel Clemente Giménez; Costa Brest; Lanteri Díaz; Farioli y su esposa; don Abelino Gatti; las hermanas Sellare; Julia Elena Balestra, madre de Ignacio Osella; Marisa Ayala; Marta Escobar; María Elba Macías; Ricardo Fraser; Pedro García; Jorge Muniagurria y Horacio Carbone.
Para Ginochi, todos ellos dejaron algo más que una institución. Dejaron un desafío que, 77 años después, continúa en manos de las nuevas generaciones de candilejeros.
UNA HISTORIA SIEMPRE LIGADA A LA REALIDAD DE GOYA
A lo largo de estas décadas, Candilejas no se limitó a subir obras al escenario. También estuvo presente en distintos momentos de la vida social de Goya.
Ginochi recordó, por ejemplo, que en 1998 la institución cedió su sede a la Parroquia San José Obrero para colaborar ante la situación provocada por las inundaciones que afectaron a la ciudad.
Y hubo otros momentos en los que el teatro encontró la manera de expresarse incluso en contextos difíciles. Durante la dictadura, Candilejas presentó una obra con tono de comedia que funcionaba, en definitiva, como un llamado a la libertad. Para poder llevarla a escena tuvieron que solicitar autorización y aceptar algunas modificaciones.
Algo similar ocurrió con “Candicitos”, que por aquellos años preparaba “La Súper Galletita”, una obra escrita por el libreño Atilio Devoto. Ginochi recordó que el apellido del autor incluso fue tenido en cuenta a la hora de autorizar la puesta en escena.
UNA SALA QUE RECIBIÓ A GRANDES FIGURAS
La historia de Candilejas también está marcada por las personalidades que pasaron por su sala.
Ginochi destacó especialmente el vínculo con la SADE Goya y recordó actividades en las que participaron Marta Elgul de París y Jorge Luis Borges, además de exposiciones artísticas y conciertos, como el que ofreció el maestro Gerardo Viana. También mencionó a Carlos Schwaderer y Dante Sena.
La Sala “Luis Horacio Carbone” fue escenario de numerosas propuestas teatrales. Allí se presentaron obras como “Fresa y Chocolate”, “Eva y Victoria” y “Made in Lanús”.
También hubo producciones que, organizadas por Candilejas, llegaron al Teatro Municipal, como “Todos son mis hijos”, en una época en la que la institución alquilaba la sala.
Otro de los recuerdos que quedaron guardados en la memoria de Ginochi es el paso de Juana Hidalgo, actriz que interpretó a Marta Pelloni en la película “María Soledad”, y cuya presencia dio lugar a una de las presentaciones realizadas en la Sala Carbone.
La lista de grandes nombres que visitaron Candilejas es extensa. Ginochi recordó a Luis Brandoni, Hugo Arana, Ana María Picchio, Soledad Silveyra, Víctor Laplace, Antonio Gasalla, Osvaldo Terranova, Virginia Lago y María Rosa Gallo, a quien el propio actor consideraba la mejor actriz argentina.
Con Brandoni, además, llegó a construir una amistad a partir de la tarea de Luis María “Pipi” Díaz Colodrero. Entre los recuerdos que todavía conserva aparece una función de “Venecia” que Brandoni y Mabel Manzotti, por entonces legisladores de la UCR, tuvieron la oportunidad de ver a puertas cerradas. Según contó, ambos quedaron sorprendidos por la puesta.
Florencia Peña, Arturo Bonín y muchas otras figuras también dejaron su huella en Candilejas.
“77 AÑOS NO ES NADA”, UNA VIGILIA CON MÚSICA Y RECUERDOS
La celebración tendrá una particularidad. La función del viernes 28 de agosto, a las 21:30, será también una especie de vigilia, porque el 29 es el aniversario de Candilejas.
La obra fue pensada como un espectáculo dividido en diferentes partes. La primera estará acompañada por chamamé y recorrerá la historia del teatro en Goya.
Después llegará el recorrido por la propia historia de Candilejas, con personajes y situaciones que estarán ensamblados mediante música instrumental y música en vivo. Los fragmentos de las obras servirán para recuperar distintas épocas y, seguramente, más de uno será reconocido rápidamente por el público.
Ginochi explicó que no se trata de un homenaje centrado en una sola figura. La intención es recuperar pequeños momentos que permitan reconstruir la historia de quienes hicieron teatro en Goya, de los artistas que llegaron desde otros lugares y de quienes entendieron el mandato cultural que tiene la institución dentro de la ciudad.
“Son un montón de emociones que sentimos los candilejeros y queremos transmitirlas al público”, señaló.
Y el cierre promete ser bien particular. La puesta tendrá un tono cada vez más cercano a la revista, con todo el elenco sobre el escenario, cantando juntos y, como anticipó Ginochi con humor, también “desentonando todos juntos”.
CELEBRAR ENTRE TODOS
Para los integrantes de Candilejas, el aniversario no es solamente una fecha en el calendario. Es una oportunidad para celebrar el camino recorrido junto a la gente que acompañó a la institución durante décadas.
“Nosotros queremos celebrarlo de la manera más alegre posible”, sostuvo Ginochi.
Y habló de Candilejas como un espacio formado por muchas personas que trabajan a pulmón, cada una aportando desde sus propios talentos y posibilidades. Nadie está por encima de otro, explicó. Cada integrante suma su granito de arena y, justamente ahí, encuentra la institución una de sus mayores fortalezas.
Hay una idea que Ginochi repite cuando habla de Candilejas y que resume buena parte de lo que significa el teatro vocacional para quienes forman parte de él.
“Candilejas, escuela de vida”, dijo. Y enseguida fue un poco más allá: “Es una escuela para caminar por la vida fundamentalmente”.
Para él, uno de los grandes triunfos de la institución está en lo que cada persona aprende al cruzar su puerta: dejar afuera el egocentrismo, guardar esa “valijita” y reemplazarla por otra, la de la humildad. Adentro, todos tienen el mismo valor.
Son 77 años de escenario, de historias, de nombres y de generaciones que fueron pasando la posta.
Ahora, la historia vuelve a encontrarse con el público. El viernes 28 de agosto, a las 21:30, en la Sala “Luis Horacio Carbone”, Candilejas abrirá nuevamente el telón para celebrar sus 77 años con “77 años no es nada”.







