Con el lema “Permanezcan”, el diácono Guillermo Josué Cañete recibió la ordenación sacerdotal mediante la imposición de manos del obispo de Goya, monseñor Adolfo Ramón Canecín, durante una emotiva celebración eucarística realizada en el santuario Santa Rita de Casia de la ciudad de Esquina.
La ceremonia fue concelebrada por el obispo emérito de Goya, monseñor Ricardo Oscar Faifer, junto a numerosos sacerdotes del clero diocesano y religioso.
Del mismo modo, familiares, amigos y fieles de distintas comunidades de la diócesis, especialmente de Goya, participaron de la celebración para acompañar y dar gracias por la incorporación de un nuevo presbítero a la Iglesia diocesana.
EL MENSAJE DEL OBISPO
En el inicio de su homilía, monseñor Canecín recordó que ese día se cumplía un nuevo aniversario del fallecimiento del obispo Alberto Devoto y de los catequistas Mary y Tino, ocurrido en 1984.
Al evocarlos, expresó que “cayeron como grano de buen trigo sembrado en esta tierra”, destacando que su entrega dio abundantes frutos que aún hoy siguen presentes. Luego invitó a la comunidad a mantener viva esa memoria agradecida exclamando: “¡Viva el Padre Obispo Alberto! ¡Vivan Mary y Tino!”.
El obispo afirmó que toda vocación nace del llamado de Dios, que tiene origen en la eternidad, y encuentra respuesta cuando la persona, tras un camino de discernimiento, responde con generosidad: “Aquí estoy”.
Asimismo, sostuvo que esa experiencia del llamado y la respuesta forma parte del proyecto que Dios tiene para cada persona, ya que cada ser humano posee una misión única.
En ese contexto, convocó a toda la diócesis a seguir fortaleciendo una verdadera cultura vocacional que favorezca la escucha de la voz del Señor, el discernimiento espiritual y una respuesta libre, valiente y comprometida.
También recordó que la oración preparada por los 60 años de la diócesis pide insistentemente una “primavera vocacional”, y señaló que la ordenación de Josué representa una respuesta concreta a esa súplica.
Monseñor Canecín valoró además el crecimiento de nuevas vocaciones sacerdotales y religiosas, mencionando a los seminaristas que actualmente se forman en el Seminario Interdiocesano La Encarnación, a jóvenes que eligieron la vida consagrada y a quienes todavía continúan discerniendo su llamado, como signos de una Iglesia viva y fecunda.
“PERMANEZCAN”
Al referirse al lema elegido por el nuevo sacerdote, tomado del Evangelio según San Juan, explicó que la palabra “Permanezcan” aparece reiteradamente en ese Evangelio y resume la importancia de vivir en comunión con Cristo.
Frente a los cambios culturales y sociales de la actualidad, donde todo parece pasajero y relativo, el obispo alentó a sostener con firmeza ese mensaje.
Además, recordó que mediante la ordenación sacerdotal los presbíteros pasan a formar parte de un cuerpo cuya identidad está marcada por la colegialidad y el trabajo en comunión.
En ese sentido, pidió evitar divisiones dentro de la Iglesia y advirtió: “Evitemos con decisión la tentación de separarnos y actuar como francotiradores pastorales, porque, como la rama que se separa de la vid, corre el riesgo de secarse”.
EL RITO DE ORDENACIÓN
Durante la celebración, el diácono Hugo Florentín llamó por su nombre al candidato, quien respondió con un firme “Aquí estoy”.
Posteriormente, el presbítero Pedro Pablo Ojeda solicitó formalmente al obispo, en nombre de la Iglesia, que procediera a su ordenación sacerdotal.
Luego de la imposición de manos y la oración consagratoria, el nuevo sacerdote recibió la estola y la casulla de manos del padre Alfredo Reyna, su director espiritual, y del padre Ariel Giménez, quien acompañó su proceso de discernimiento vocacional.
LA HISTORIA DEL NUEVO PRESBÍTERO
Guillermo Josué Cañete nació en la ciudad de Esquina. Es hijo de José Guillermo Cañete y Alba Graciela, y el mayor de cuatro hermanos. Recibió el bautismo en la parroquia Santa Catalina de manos del presbítero Rubén Cattay.
Su camino de fe transcurrió en las comunidades Virgen de Guadalupe, San Cayetano y San Francisco de Asís. Aunque aseguró haber sentido el llamado de Dios desde niño, fue a los 20 años, mientras participaba en una misión barrial y formaba parte de un grupo misionero, cuando confirmó definitivamente su vocación sacerdotal.
Más tarde ingresó al Seminario Interdiocesano La Encarnación, donde completó su formación para el ministerio presbiteral.
Al finalizar la celebración, el flamante sacerdote recibió el saludo de los presentes y anunció que celebrará sus primeras misas en la capilla San Cayetano, luego en la comunidad Virgen de Guadalupe y posteriormente en la capilla San Francisco de Asís, tres lugares profundamente ligados a su historia de fe.
Fuente: Prensa Obispado de Goya.









