El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, lanzó una nueva advertencia contra Irán y aseguró que su país responderá con ataques contra puentes y centrales eléctricas iraníes si Teherán vuelve a agredir embarcaciones que naveguen por el estrecho de Ormuz. Mientras tanto, las tensiones en Medio Oriente continúan escalando con nuevos enfrentamientos y decisiones que incrementan la preocupación internacional.
ADVERTENCIA DE WASHINGTON
A través de su red social Truth Social, Trump afirmó que cada vez que Irán ataque un barco en el estrecho de Ormuz, ya sea con misiles, drones u otro tipo de armamento, Estados Unidos responderá bombardeando y destruyendo un puente o una central eléctrica iraní.
Más tarde, antes de abordar el Air Force One rumbo a Delaware para participar del homenaje a militares estadounidenses fallecidos en recientes ataques en Jordania e Irak, el mandatario reiteró que Irán “pagará un precio muy alto” y sostuvo que el país persa está siendo seriamente debilitado.
TRUMP DEFENDIÓ SU POSICIÓN SOBRE LA GUERRA
El presidente también aseguró que la sociedad estadounidense no rechaza el conflicto con Irán y sostuvo que el verdadero temor de los ciudadanos está relacionado con el aumento del precio de los combustibles y no con la guerra en sí. Además, insistió en que nadie quiere que Irán desarrolle armas nucleares.
Sin embargo, una encuesta difundida por Politico, realizada entre 2.061 estadounidenses, reflejó un escenario diferente. El 36 % de los consultados opinó que Estados Unidos debería abandonar su participación en el conflicto sin importar el impacto económico, porcentaje que representa un incremento de 14 puntos respecto a mayo. En cambio, solo el 16 % respaldó continuar con las operaciones militares aunque ello implique mayores costos para el país, seis puntos menos que dos meses atrás.
Con el conflicto acercándose a los cinco meses y las elecciones presidenciales previstas para noviembre, Trump enfrenta crecientes cuestionamientos por el elevado costo de la guerra. El secretario de Defensa, Pete Hegseth, informó ante el Congreso que el gasto militar ya asciende a 37.500 millones de dólares y solicitó una ampliación presupuestaria de 67.000 millones de dólares. Pese a ello, el mandatario aseguró que la guerra “está lejos de terminar”.
NUEVOS ATAQUES DE IRÁN
En paralelo, Irán intensificó sus acciones militares contra intereses estadounidenses y de sus aliados en la región.
Las autoridades de Kuwait informaron que sus sistemas de defensa interceptaron drones provenientes de territorio iraní, mientras que Jordania aseguró haber derribado cuatro misiles y cuatro drones. También se activaron las alarmas antiaéreas en Baréin, donde se reportó una explosión.
Por su parte, el Ejército iraní afirmó haber atacado instalaciones militares estadounidenses en Kuwait y Baréin, incluyendo sistemas de defensa aérea, radares y edificios administrativos. Además, los Guardianes de la Revolución aseguraron haber lanzado ataques contra bases estadounidenses ubicadas en Jordania.
En este contexto, los rebeldes hutíes de Yemen mantienen su amenaza de obstaculizar la navegación en el estrecho de Bab el Mandeb, un paso estratégico para los buques que se dirigen hacia el Canal de Suez.
El Cuartel General Jatam al Anbiya, responsable del mando conjunto de las Fuerzas Armadas iraníes, advirtió que si Estados Unidos decide atacar instalaciones nucleares u otros objetivos considerados sensibles, responderá con acciones militares contra todos los intereses estadounidenses y de sus aliados en la región.
ACUERDO NUCLEAR CON ARABIA SAUDITA
En medio de este escenario de creciente tensión, el gobierno estadounidense alcanzó un acuerdo con Arabia Saudita para impulsar un programa nuclear de uso civil que podría permitir, en el futuro, el enriquecimiento de uranio en territorio saudita.
De acuerdo con información publicada por The New York Times, el convenio representaría una inversión de miles de millones de dólares para la industria nuclear estadounidense. Además, The Wall Street Journal indicó que el acuerdo, con una vigencia prevista de 30 años, contempla que empresas de Estados Unidos construyan una planta de enriquecimiento de uranio en Arabia Saudita si un estudio técnico conjunto concluye que resulta necesario.
La iniciativa generó preocupación entre legisladores estadounidenses de ambos partidos y funcionarios israelíes, quienes consideran que un programa nuclear civil podría convertirse con el tiempo en la base para el desarrollo de armas nucleares. El acuerdo sería enviado al Congreso en los próximos días, aunque no requiere aprobación legislativa para entrar en vigencia.







