Editorial
22 de Julio de 2026
Hay promesas que, con el paso de los años, dejan de ser proyectos para convertirse en símbolos del incumplimiento. El aeropuerto de Paso de los Libres es, sin dudas, uno de los ejemplos más claros.
Cada vez que se aproxima un proceso electoral, el tema vuelve a ocupar titulares, reuniones oficiales, anuncios y fotografías. Se habla de gestiones, inversiones, recuperación de la infraestructura y de la importancia estratégica que tiene la ciudad como puerta de ingreso al Mercosur. Sin embargo, una vez que pasan las elecciones, el entusiasmo parece despegar… pero sin el aeropuerto.
Los libreños llevan décadas escuchando el mismo discurso. Cambian los gobiernos, cambian los funcionarios y cambian las promesas, pero la realidad sigue siendo la misma: una terminal que continúa esperando una recuperación concreta mientras la comunidad observa cómo el tiempo deteriora aún más una infraestructura que podría ser un motor para el desarrollo económico, turístico y comercial de la región.
No alcanza con reuniones en Buenos Aires ni con comunicados cargados de optimismo. La ciudadanía necesita hechos, no anuncios repetidos. Las fotografías de funcionarios estrechando manos no reemplazan las máquinas trabajando ni los aviones aterrizando.
Paso de los Libres merece un aeropuerto operativo porque es una necesidad estratégica y no un eslogan de campaña. La ciudad ocupa un lugar privilegiado en la frontera con Brasil y podría potenciar el comercio, el turismo, las inversiones y la generación de empleo. Sin embargo, esa oportunidad continúa archivada entre promesas que nunca terminan de despegar.
La política debe comprender que la paciencia de la sociedad tiene un límite. Los ciudadanos ya no quieren escuchar que “ahora sí” será una realidad. Quieren ver licitaciones cumplidas, obras ejecutadas y resultados concretos.
Porque cuando una promesa se repite durante décadas y nunca se materializa, deja de ser una propuesta de gobierno para convertirse en una herramienta electoral.
Los libreños no necesitan otro anuncio. Necesitan que, por una vez, el aeropuerto deje de ser el caballito de batalla de cada campaña y pase a ser una obra terminada, al servicio de toda la comunidad.
Por : Rolón Javier Adrián







