Hermandad, aprendizaje y espíritu scout: el Grupo Scout de Goya vivió una experiencia inolvidable en el campamento de San Cosme

El pasado fin de semana, la Laguna Totora, en la localidad correntina de San Cosme, fue el punto de encuentro de cientos de scouts que participaron del Campamento Nacional de Patrullas (CANAPA). En un entorno natural y con un clima ideal, unas 350 personas formaron parte de esta propuesta interprovincial que reunió a integrantes de las zonas 24 y 25, correspondientes a Chaco y Corrientes. Educadores y jóvenes compartieron las vivencias de un encuentro que fortaleció los lazos de amistad, el aprendizaje y el servicio.

Una de las delegaciones con mayor participación fue la del Grupo Scout de Goya (histórico Grupo 613, ex 282), que viajó con un colectivo completo integrado por 60 personas, entre niños, adolescentes, educadores y familias. La comitiva estuvo encabezada por el jefe Patricio Escudero, quien acompañó a los participantes en esta enriquecedora experiencia.

Durante entrevistas brindadas a distintos medios, la educadora María Eugenia Hess, el caminante Dillan Nahuel Ponce y el rover Tiago Adrián López recordaron los momentos más destacados del campamento y el esfuerzo que implicó poder participar.

Trabajo en equipo para hacer posible el viaje

Llegar al campamento demandó meses de organización y compromiso. Según explicó María Eugenia Hess, todas las actividades del grupo se sostienen mediante el trabajo voluntario y el esfuerzo colectivo. Para reunir el dinero necesario para el transporte y la inscripción, los jóvenes realizaron diferentes iniciativas solidarias y de recaudación, entre ellas la venta de alfajores, chipá, pastelitos y pollos, además de colaborar durante la Fiesta Nacional del Surubí.

Gracias a ese trabajo conjunto, la delegación goyana pudo formar parte del encuentro, destinado principalmente a unos 180 beneficiarios de entre 11 y 14 años.

Aprender haciendo, en plena naturaleza

El CANAPA, desarrollado los días 10, 11 y 12 de julio, combinó recreación con formación. A lo largo de las jornadas, los participantes asistieron a diversos talleres organizados principalmente por integrantes de la rama Rover, los jóvenes con mayor experiencia dentro del movimiento scout.

Entre las actividades se destacaron las capacitaciones en primeros auxilios y RCP, realizadas con el acompañamiento de la Cruz Roja y estudiantes de Enfermería de la Universidad Nacional del Nordeste (UNNE). También hubo talleres de cabuyería, donde aprendieron distintos tipos de nudos y amarres; prácticas de supervivencia y encendido de fuego; y espacios dedicados a la cocina de campamento, con recomendaciones para preparar alimentos al aire libre.

Tiago Adrián López destacó que una de las características del escultismo es que cada actividad finaliza con una instancia de reflexión. Explicó que los participantes analizan cómo se sintieron, qué aspectos fueron positivos, cuáles pueden mejorarse y cómo fortalecer el trabajo en equipo, una práctica que forma parte de la esencia del movimiento.

El fogón, un momento que quedó en la memoria

La noche de cierre tuvo como gran protagonista el tradicional fogón scout, uno de los momentos más esperados de cada campamento. Según recordó Dillan Nahuel Ponce, la puesta en escena fue impactante, con una animación especialmente preparada y un espectáculo de fuego que sorprendió a todos los presentes. Entre canciones, juegos y risas, los jóvenes vivieron una velada que, aseguraron, permanecerá por mucho tiempo en sus recuerdos.

Rumbo a seis décadas de historia

El Grupo Scout de Goya celebrará el próximo 1 de noviembre sus 59 años de trayectoria. Fundado en 1967 por iniciativa de Oreste Jorge Colonese, el grupo se prepara para alcanzar sus 60 años, consolidándose como una institución clave en la formación y educación no formal de niños y jóvenes de la ciudad.

Para quienes integran el movimiento, el escultismo representa mucho más que un espacio recreativo: es un ámbito de contención, aprendizaje y crecimiento personal, especialmente valioso en una época marcada por la tecnología y la virtualidad.

María Eugenia Hess resumió ese espíritu al señalar que el grupo brinda un lugar donde tanto chicos como adultos encuentran acompañamiento y oportunidades para desarrollarse. Además, destacó que es muy gratificante observar cómo muchos niños llegan con timidez o dificultades para relacionarse y, con el paso del tiempo, ganan confianza y fortalecen sus vínculos. En ese sentido, afirmó que el escultismo es, por encima de todo, una verdadera forma de vida.