Las autoridades venezolanas actualizaron el balance de víctimas tras los fuertes terremotos que sacudieron al país y confirmaron que el número de fallecidos ascendió a 235, mientras que 4.300 personas resultaron heridas y más de 157 permanecen desaparecidas.
El nuevo informe fue dado a conocer por el ministro de Salud, Carlos Alvarado, quien indicó que las cifras continúan en permanente revisión a medida que avanzan las tareas de rescate y se recibe información proveniente de las zonas afectadas.
Los dos movimientos sísmicos, de magnitud 7,2 y 7,5, se registraron el miércoles con apenas 40 segundos de diferencia. El epicentro se localizó a unos 28 kilómetros al noroeste de Montalbán, cerca de importantes instalaciones de refinación de petróleo. Los temblores provocaron importantes daños estructurales, especialmente en Caracas, donde se reportó el derrumbe de varios edificios.
De acuerdo con el Servicio Geológico de Estados Unidos (USGS), el segundo sismo alcanzó una magnitud preliminar de 7,5. En tanto, los Centros de Alerta de Tsunamis de Estados Unidos descartaron posteriormente cualquier riesgo para las costas del Caribe, dejando sin efecto una advertencia preventiva emitida tras los movimientos.
Ante la emergencia, la presidenta encargada Delcy Rodríguez declaró el estado de emergencia nacional y aseguró que los organismos públicos continúan desplegados para asistir a la población en las zonas más afectadas.
Por su parte, la dirigente y Premio Nobel de la Paz María Corina Machado expresó su solidaridad con las víctimas mediante un mensaje en la red social X, donde manifestó su acompañamiento a las familias afectadas y llamó a la unidad del pueblo venezolano frente a la tragedia.
Venezuela es un país con actividad sísmica frecuente. Entre los antecedentes más graves figuran el terremoto de Cariaco, ocurrido en 1997, que dejó 73 víctimas fatales, y el de Caracas de 1967, donde murieron 236 personas.
Mientras continúan las tareas de búsqueda y rescate, la emergencia mantiene en alerta a las autoridades, con operativos humanitarios, asistencia internacional y un seguimiento permanente de la situación en las regiones afectadas.



